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No hay que tolerar maltratos
Lic. Boris Barraza / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA
Tel: 278 3252


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“Tengo 23 años de casada. Mi esposo, quien padece de una enfermedad incurable, me ha sido infiel. Si le reclamo llega al golpe. Pero aún así, espera que sea amorosa con él. En ocasiones, en vez de compartir con la familia, pasa horas en la computadora. Siento deseos de irme pero me detengo por mis hijos. Quiero seguir dando lo mejor de mí, pero mi vida se siente vacía.”

Lo que hay que plantearse ante un caso como éste es: ¿qué es lo que realmente quiere? Con 23 años de matrimonio y una historia de infidelidades, maltrato físico y psicológico, una profunda insatisfacción en su relación –lo que hace que usted se sienta “como en un limbo”, como expresa en una parte de su carta– es muy seguro de que usted se sienta muy infeliz. Estoy convencido de que la principal razón individual que tenemos en nuestra vida es procurar nuestra felicidad. La principal materialización de esta felicidad debe ser vivida en nuestra familia, nuestro hogar: nuestra pareja y nuestros hijos.

Es claro que esto no está sucediendo con su vida. Está experimentando una profunda angustia y, me atrevo a decir, una pérdida constante de una visión de su vida futura de tranquilidad y felicidad. La relación con su esposo se ha tornado un sufrimiento. Ya hay golpes y eso no debe permitirlo. Los hijos no deben ser usados como posible pretexto o justificación para seguir tolerando maltratos. Piense en la angustia no expresada que han de vivir sus hijos al percibir que no hay amor entre sus padres. Imagino que se siente entre la espada y la pared, ya que usted estará pensando en la enfermedad incurable que sufre su esposo.

Pero eso no es razón para que usted siga tolerando todo lo anterior. Me parece que usted ha dejado que su esposo tenga en sus manos las riendas de la vida que le pertenece a usted. Por alguna razón él impuso sobre usted el control total de la situación y por eso a usted le cuesta tomar una determinación para recobrar el control de su vida.

¿Qué es lo que realmente usted quiere? Me imagino que no quiere una vida de sufrimientos para usted y sus hijos. Entonces ¿qué hacer? Ya ha dado lo mejor de sí, pero parece que no está siendo valorada por eso. Debe recobrar el control de su vida para tomar las decisiones adecuadas. Debe exigir respeto, evitar ser maltratada, y si eso no se le cumple, sus decisiones deben ser más drásticas. Parafraseando a un autor norteamericano, “atrévase a ser feliz”. El esfuerzo vale la pena, aunque para ello haya necesidad de tomar decisiones radicales. Dicho en otras palabras, debe evitar convertirse en una víctima de la situación que enfrenta. Debe ser protagonista de su propia vida y de esa manera analizar las diferentes opciones con que cuenta; y si no cuenta con ninguna opción usted debe ser capaz de construir las diferentes alternativas para mejorar su vida. Usted puede lograrlo. Por usted y por la salud mental de sus hijos.



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