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VOCES
Voluntarios construyendo El Salvador
Rocío Rivas
vivir@laprensa.com.sv

Un grupo de jóvenes, al ayudar a construir viviendas para los salvadoreños más desprotegidos, está aportando su granito de arena para construir una sociedad más solidaria.

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Hace tres años, justo después de los terremotos de 2001, la fundación “Un techo para Chile”, con su ejemplo solidario, supo llegar al corazón de un grupo de jóvenes salvadoreños entre 17 y 27 años. Ellos, todos estudiantes de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), se identificaron tanto con las misiones y objetivos de dicha fundación, que hoy, tres años después, ya han dado varios pasos para seguir su admirable obra: construir viviendas mínimas para las familias que se encuentran en condiciones de extrema pobreza.


En vez de vacaciones

El amor al prójimo ha crecido tanto en el alma de estos 30 universitarios que, para llevar a cabo la construcción de estas viviendas mínimas, sacrifican sus vacaciones de Semana Santa y las fiestas agostinas.

En lugar de salir fuera del país, se trasladan durante una semana al lugar en donde realizarán la obra.

Una vez allí, unidos a decenas de voluntarios de otras universidades y países, conviven con las familias que serán beneficiadas, al mismo tiempo que van construyendo las nuevas viviendas. Según el presidente de Voluntarios construyendo El Salvador (VOCES), Rodrigo Barraza, la vida en campamento se organiza de esta manera para que los jóvenes, además de ayudar a construir las viviendas, puedan experimentar y reflexionar sobre la pobreza y sobre su papel como futuros líderes de una sociedad más equitativa y solidaria.


Sencillas y necesarias

Las casas que durante dichos campamentos son construidas no son viviendas de lujo.

Según explica Fausto Cea, coordinador de construcción de VOCES, son casas sencillas y su precio es cercano a los 1 mil dólares.

Además, gracias a que las viviendas son construidas con un equipo prefabricado, terminarlas toma una semana; de esta forma, en poco tiempo, más familias pueden contar con un lugar propio que los proteja de las inclemencias del tiempo.


Triunfos y dificultades

VOCES todavía es una fundación en crecimiento. Y aunque ya ha experimentado triunfos, como el de haber realizado cuatro campamentos en los que se han construido alrededor de 120 viviendas mínimas, todavía no es autosostenible.

Por este motivo, para evitar suspender la realización de algún campamento, VOCES necesita la ayuda de las empresas privadas y de personas altruistas.

Con esta ayuda desinteresada, lograrán cumplir su meta de este año: construir 48 viviendas mínimas para los habitantes de la comunidad Luz y Esperanza de San Miguel Tepezontes.



Abrir el corazón

La búsqueda de donativos para llevar a cabo el próximo campamento, planeado para Semana Santa, ya inició.
Si alguna empresa o persona altruista desea colaborar puede comunicarse al teléfono: 233-9292
o puede escribir un correo electrónico a:
donaciones@voces.org.sv.

Los fondos serán canalizados a través de la Escuela Superior de Economía y Negocios y se destinarán a la construcción de más viviendas mínimas en beneficio de las familias de la comunidad Luz y Esperanza de San Miguel Tepezontes.




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