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[Propia voz]
Ese gordo irritante
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Palma de Oro para Michael Moore. No ostenta la silueta de una estrella del celuloide, todo lo contrario, su gordinflona presencia corresponde a la talla de esos gringos “white-trash” que la van pasando en colonias de
desvencijados tráilers en las afueras de las ciudades, y que es también la figura del típico obrero del Medio Oeste, ese gordo o esa gorda que nunca figuran en los sets de rodaje.
Aunque sólo terminó el bachillerato, es uno de los creadores mejor informados, directos y didácticos del cine estadounidense: él sabe que tiene que educar a sus conciudadanos, aunque a veces le rechiflen o lo llamen “antipatriota”.
Es por el propio bien de ellos. Su recurso es el documental, un género tan rico como escasamente cultivado, y él sabe confeccionar los suyos con verdades irritantes para la derecha y las corporaciones.
Pero como él mismo afirma, alguien tiene que hacerlo, puesto que los liberales, tan correctos y emasculados, no acometen la empresa. Si Joseph McCarthy y Edgard J. Hoover estuvieran aquí, el gordinflón Moore les merecería por lo menos un Gran Jurado.
Moore obtuvo la máxima distinción que otorga Cannes por “Fahrenheit 9/11”, una producción que cuenta los hechos horrendos del 11-S de una manera que hace saltar por los aires la versión oficial, iluminando realidades de albañal como el rancio y fructífero amasiato entre los Bush y la familia real saudí (sin olvidar a los Ben Laden).
¿Es una decisión política? Sin duda, gracias al fallo de Cannes, la distribución de la obra en Estados Unidos está más que asegurada. Disney, ese ratón con 360 tentáculos, prohibió a su subsidiaria Miramax encargarse de la distribución de la película, pero ahora sobrará quién quiera llevarla.
¿Significa ésto que también podrá ser vista en El Salvador? Ojalá así sea.
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