Por tercer día consecutivo, la carretera Panamericana fue cerrada para reclamar por el mal servicio de agua potable. La diferencia con lo ocurrido miércoles y jueves fue el lugar del bloqueo , que se hizo a la altura del kilómetro 11, la calle que conecta Ilopango con San Bartolo y la carretera de Oro.
También cambiaron las colonias afectadas, en esta ocasión ya no eran Jardines de Sel-Sut ni La Selva. Las quejas provenían de residentes en Cimas de San Bartolo I y II, quienes iniciaron el bloqueo la columna vertebral de la red nacional de carreteras a las 6 de la mañana.
“Queremos que nos resuelvan nuestro problema; es cierto que en algunas casas cae el agua, pero en las zonas altas de la Cima II no se recibe nada”, dijo Gabriel Hernández, presidente de la directiva.
Agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) observaban lo sucedido, mientras que muchas personas de las colonias aledañas no tenían más opción que caminar para salir del atolladero y tomar otra ruta de transporte.
“No es conveniente que uno se manifieste así”, expresó Héctor Rivera, de 31 años, quien contó llevar más de una hora de atraso para llegar a su trabajo debido al cierre. Luego añadió: “El agua es vital y considero que ANDA debe tomar cartas”.
Tensión en el ambiente
Un momento acalorado se vivió cuando algunos de los protestantes se acercaron a un camarógrafo y le pidieron que hablara “la verdad”; sin embargo, el incidente no pasó a más, y uno de los organizadores se disculpó por lo sucedido.
El bloqueo había afectado otras arterias, como las calles que pasan por Unicentro de Soyapango, entre éstas la carretera de Oro.
Sobre las 10 de la mañana, decidieron liberar las calzadas sin esperar a que llegaran representantes de ANDA. “Es para evitar confrontaciones y problemas con la gente; esto es pacífico”, explicó José Cisneros, directivo de la segunda etapa. El congestionamiento comenzó a desaparecer, al igual que los manifestantes.
“Si no tenemos respuesta, vamos a cerrar más calles”, sentenció Cisneros.
Negocios de la vía pagan los platos
El tercer día de protestas también afectó a 30 negocios ubicados en las proximidades de la Aduana Terrestre. Hoy no he hecho ni el nombre de Dios, se quejaba desde su hamaca Demesio Álvarez, quien ayer se tomó un descanso forzoso de tres horas en
el taller ubicado en el kilómetro 11 de la Panamericana.
De los siete u ocho clientes que atiende a diario, ayer no atendió ninguno mientras duró el bloqueo. La gente tiene derecho a protestar, pero sus acciones nos afectan, renegó.
Contiguo al taller, una venta de la ladrillos también estaba vacía. Los bloqueo nos han perjudicado porque no dejaban pasar los camiones se quejó Jorge Alberto González, de 19 años.
Poco antes de las 10 de la mañana, el tráfico se restableció; sin embargo, el sabor amargo de las pérdidas se quedó en la zona comercial.
Hemos vendido, pero muy poco. Las ventas han disminuido un 50 por ciento, explicaba Gloria de Alvarado, empleada de una venta de lubricantes. La misma queja se escuchó en otros negocios.
Malos precedentes
Tras los bloqueos de calles, ANDA ha logrado restablecer en cuestión de horas servicios suspendidos durante semanas.
Cimas de San Bartolo V llevaba 84 días sin una gota, pero la posibilidad del bloqueo hizo que cayera con fuerza la noche del jueves.
Jardines del Sel Sut también consiguió agua tras cortar la Panamericana.
Lo mismo pasó en Los Alpes, San Marcos, y en la Montelimar, en Olocuilta.
Estos resultados suponen una clara invitación.
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