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Esperanza entre el silencio
Rocío Rivas
vivir@laprensa.com

Si se diagnostica y se actúa a tiempo, la mayoría de niños con problemas auditivos pueden romper el silencio que los rodea y comunicarse casi con normalidad.

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Pasos en la audición

Para detectar problemas de audición es recomendable que los padres estén alertas al desarrollo auditivo de sus hijos. Las siguientes etapas dan una idea de lo que su hijo podría hacer si escucha correctamente. Si su hijo no actúa de esa manera, lo más recomendable es recurrir a exámenes auditivos que afirmen o descarten algún tipo de pérdida.

Tres a seis meses

El bebé dirige los ojos hacia un sonido interesante aunque este sea un sonido suave y se despierta fácilmente al percibir voces o ruidos.

Seis a doce meses

El bebé voltea la cabeza hacia los sonidos suaves, entiende cuando se le dice “no” y “adiós”, además comienza a imitar los sonidos del habla.

Doce meses

El pequeño dice sus primeras palabras.

Dieciocho meses

Su niño sigue indicaciones sencillas sin señas como “trae tus zapatos”, e imita correctamente el sonido que usted hace.

24 meses

Cuando usted le muestra a su hijo dibujos, él o ella puede identificar correctamente cinco objetos que usted le nombra. Además, su hijo o hija ya tiene un vocabulario de por lo menos 20 palabras.

Tres años de edad

Su niño o niña recuerda y repite partes sencillas de canciones, además puede diferenciar entre palabras como tuyo, mío, arriba, abajo etc; hasta puede contestar preguntas como ¿dónde está papá? y ¿cómo te llamas?

"Cuando mi hijo tenía ocho meses se enfermó del estómago. La doctora que lo atendió le recetó inyecciones de gentamicina. Después de eso, el niño pasaba llorando y no nos respondía. Un año después, el otorrino nos dijo que esa medicina le mató el nervio auditivo”, recuerda Ana Kety Quintanilla.

Pero no todos los niños pierden la audición de esta manera, o por haber estado expuestos a ruidos excesivos; existen otros pequeños que nacen con algún grado de pérdida auditiva como consecuencia de medicamentos peligrosos para los oídos (llamados ototóxicos), o por la rubeola, el sarampión, la varicela, la toxoplasmosis u otras enfermedades que pudo haber sufrido la madre mientras él estaba en el vientre.

“A los dos meses de embarazo me dio rubeola, por eso mi hija nació sorda y con una enfermedad cardíaca. El médico, cuando la niña cumplió dos años, me dijo que ella no iba a hablar ni a escuchar”, comenta Ana de Funes.


Lucha contra el tiempo

Cuando a un niño o niña se le detecta o diagnostica algún grado de pérdida auditiva, también los padres deben iniciar una carrera contra el tiempo. “Mientras más temprano se detecta el problema y se adapta un aparato auditivo, más fácil aprende a hablar el niño”, explica la doctora en audiología Carla de Rondeau.

En el caso de Silvia Funes, aunque uno de los primeros médicos que la atendió descartó la posibilidad de que ella hablara, sus padres jamás se dieron por vencidos. Con terapias de lenguaje y auditivas, el uso de aparatos especiales, la lectura labial y una gran perseverancia, Silvia, a sus quince años, ha logrado desenvolverse con normalidad.

“Ella va a noveno grado en una escuela normal, jamás ha aplazado. Ella baila, canta, habla. Nosotros siempre la apoyamos”, comenta Ana de Funes.

El caso de Francisco también es alentador. A los tres años, después de recibir su primer aparato auditivo, su madre comenta que recibió una gran alegría: Francisco le dijo “mamá”.


Cuidado y atención

Contrario a estos casos en que los niños sufrían de una pérdida auditiva profunda fácil de detectar por los padres, existen algunos pequeños que sufren de una pérdida leve o moderada que no puede percibirse con claridad.

“Se dan los casos en que el niño recibe terapias de lenguaje, medicamentos para tranquilizarlo y lo que realmente sucedía es que tenía problemas de audición y por eso era inquieto y tenía bajo rendimiento escolar”, explica la doctora De Rondeau.

En estos casos, para detectar el problema, los padres deben estar muy atentos si el niño no escucha todas las palabras o sonidos. Por ejemplo si confunde tos con dos y no puede repetir las palabras que se le indican, son señales de que su audición podría estar fallando. Otra manera de detectar si su hijo tiene dificultad para escuchar, a pesar de su corta edad, es estar atento a cómo el bebé se desarrolla. Por ejemplo, los padres deben buscar ayuda si su bebé de 0 a 3 meses no se sobresalta cuando hay un sonido fuerte; si a sus 12 meses no ha dicho sus primeras palabras.


Exámenes y más

Para descartar la presencia de estos problemas, la doctora De Rondeau recomienda la evaluación auditiva pediátrica de todos los niños, en especial de aquellos que han nacido prematuros, con malformaciones o son hijos de madres que han consumido drogas, medicamentos ototóxicos.

“En Estados Unidos y en otros países se solicita el examen de audición Emisiones Otoacústicas Evocadas desde que nacen los bebés. Incluso, ya hay dos pediatras en nuestro país que lo solicitan”, explica la especialista.

Si se deja pasar el tiempo y su hijo no recibe ayuda, el problema podría empeorarse hasta ser irreversible, en el caso de que la falta de audición se deba a una infección del oído; y en el caso de las disfunciones presentes desde el nacimiento, puede ser que el niño no pueda aprender a comunicarse con normalidad.

Funes. Quintanilla. se llama Concha. auditivo llamado Canal. este aparato ubicado completamente en el can al. bien ayuda al aprendizaje.
Visita al doctor

Para descartar la presencia de cualquier problema auditivo, a los cuatro años es recomendable realizar en el niño o niña una evaluación audiológica pediátrica que incluye los siguientes exámenes:

Audiometría: en este examen se pueden detectar algunas deficiencias auditivas, las cuales podrían estar afectando el desarrollo escolar de su hijo.

Logoaudiometría: esta prueba consiste en evaluar el procesamiento auditivo del niño o niña.

Emisiones otoacústicas: miden la función de las células ciliadas o las encargadas de enviar los impulsos eléctricos a través del nervio auditivo hasta el cerebro dónde se tratan como sonidos.




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