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La familia Mejía llegó el miércoles por la tarde a Quito; sin embargo, debido a la intensa actividad que mantienen las concursantes no habían podido reunirse con Gabriela, aunque sí fueron agasajados por la embajadora de El Salvador en Ecuador, Ángela
Alfaro, y la cónsul salvadoreña Carmen de Argumedo.
Cuando por fin pudieron acercarse a Gabriela, el encuentro fue fugaz, pero suficiente como para abrazarse, darse un beso y despedirse.
Justo cuando todas las bellezas bajaban una a una para abordar el autobús que las llevaría a los ensayos que practican para la noche de la coronación, su familia salió a su paso para poderse encontrar, pese a que había estricta seguridad.
Fotos y banderas
El padre de Gabriela, Saúl Mejía, llevaba consigo un cartel con la foto de Gabriela; su madre y su hermana una bandera de El Salvador. Sentí una gran emoción, no la dejaron pararse y le dimos los zapatos y otras cositas que ella había pedido; la vi más
delgada..., dijo su madre, Silvia de Mejía.
Su hermana Karen Mejía de Henríquez intentó hablar unos minutos con la representante de nuestro país, pero fue imposible: Sólo me dijo: Ahorita no puedo hablar, no me dejan, comenta.
Periodistas, nacionales e internacionales, que se mantienen en el hotel sede, fotografiaron y entrevistaron a la familia Mejía. La fotografía que portaba su padre y las banderas que llevaban la madre y la hermana de Miss El Salvador 2004 llamaron la atención a los profesionales
de la comunicación.
Miss El Salvador 2004 luce agotada, las jornadas de trabajo ahora son más intensas, los ensayos los realizan de las 2 de la tarde hasta las 8 de la noche en el lugar donde se llevará a cabo la coronación de la nueva Miss Universo 2004, a unos 50 minutos del centro de la
capital.
Gabriela saluda efusivamente a su padre, Julio Mejía, en el lobby del Hotel Marriot, la locación oficial de Miss Universo 2004.
La familia Mejía esperaba a Gabriela en el lobby del hotel.
Gabriela saluda minutos antes de salir a un ensayo.
Gabriela cautiva a ecuatoriano
Gabriela ha logrado cautivar a los ecuatorianos con su sonrisa, su amabilidad y su sencillez, dicen algunos.
Oswaldo Miranda Flores es uno de sus fans. Tuvo la oportunidad de conocerla cuando Gabriela Mejía, Miss El Salvador 2004, viajó junto al resto de las bellas participantes al interior del país, la semana pasada.
A su paso por el aeropuerto cautivó con su belleza a este joven, que llegó hasta el hotel para llevarle varios presentes.
La vi en la presentación de las candidatas. La saludé en la base aérea Mariscal Sucre, cuando estaba en mi turno de trabajo, me delegaron pasarlas. Pero en mi corazón hubo una emoción tan grande al poderla ver y poderla saludar, comentó Miranda,
quien llegó en el momento en que las candidatas se dirigían al ensayo.
Miranda tiene esperanzas de que la simpática salvadoreña quede entre las semifinalistas: Que se lleve un recuerdo de mi país, el corazón de todo mi país plasmado en mi bandera; unos aretes y una pulsera de plata y una virgencita que es la Virgen Dolorosa,
una virgen muy milagrosa de Quito, que hizo el milagro de llorar en público en un capilla, aquí en Quito, en 1906. Es algo que le debe de motivar. Sin duda alguna ella le va a acompañar y nos va a dar un buen resultado, comentó muy emocionado después del
encuentro.
Después de verla y haberle entregado sus regalos, el ecuatoriano conversó además con la familia Mejía y con el organizador de Miss El Salvador,
Eddy González sobre lo impactado que está con la belleza de
Gaby y de sus esperanzas de que esta joven de 19 años quede en el grupo de las favoritas por el jurado.
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