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El artista cubano Ángel Alonso Blanco sabe que lo de "arte
digital" suena "raro" en algunas latitudes (contémonos
entre ellas), pero confía en que eventos como el que realizará
a partir del 24 de junio la fundación Clic puede hacer crecer el
interés por esta "nueva" rama del arte.
Con exposiciones en La Habana, Los Ángeles, Múnich, Berlín,
Gotenburgo, entre otras ciudades, Alonso señala: "Hace unos
años, en Cuba era igual, no había mucho de dónde
hacer crecer el arte digital; ahora, las cosas han cambiado", indica.
¿Como nació su interés por este tipo de arte?
Viví en Suecia cuatro años desarrollando mi obra pictórica,
luego regreso a La Habana en 2000. Vi una galería en la que propuse
mi obra, pero allí me dijeron que había un concurso de arte
digital, que si yo hacía ese tipo de arte... Yo tenía poca
experiencia en Suecia, y no era mi especialidad. Pero lo trabajé
por la idea y resultó que salí premiado en ese salón
de exposición (el Tercer Salón de Arte Digital de La Habana).
Al año siguiente vuelvo a participar y ya existía la categoría
de audiovisual además de la impresa. Y para mi bien, volvía
obtener premios y menciones. Lo demás ya vino añadido.
¿Qué le da al público salvadoreño este
tipo de muestras, en la que usted participa también?
Una muestra de arte digital internacional daría una visión
de lo que se está haciendo en otros países, con otras tendencias
y otros tipos de visión del arte digital.
¿Cómo se hace para presentar el arte digital a un país
no acostumbrado a éste?
Muchos artistas que hicieron grandes obras en el pasado, en esta época
quizá hubieran ocupado los instrumentos actuales. Por obra digital
se entiende toda obra impresa o digital (o bajo otro formato) que tenga
como principal herramienta una computadora... Lo que está cambiando
en la concepción artística es únicamente el instrumento,
porque se puede ser tan artístico con él o sin él.
¿Qué ventajas trae este arte?
El artista que en estos momentos quiera hacer una animación digital
o un videoarte tiene la libertad de hacerlo como él quiere. Quizá
no sea con los mismos recursos de Hollywood, por ejemplo, o de una gran
empresa (no estamos en condiciones de ganar). Es una manera barata de
producir una imagen fílmica, de hacer un collage fotográfico...
Podemos hacer muchas cosas y con mayor comodidad.
¿Le saca ventajas el arte digital al tradicional? ¿En
la plástica, por ejemplo?
En general, creo que sólo son conceptos diferentes. Así
como un escritor antes escribía con pluma y ahora lo hace en computadora,
así también en la plástica o en otras artes. Yo creo
que no se deberían comparar porque son distintos. Nunca se va a
poder comparar la simulación de un óleo a un óleo
original. Lo que sí es cierto es que digitalmente hay una gama
de posibilidades inmensa.
¿No se le hace difícil hacer este tipo de arte en Cuba?
No, no lo creo. Hay algunas limitantes tecnológicas y de acceso,
pero en general, esto nos ayuda a que seamos más creativos con
lo que tenemos. Con equipo viejito se puede hacer arte de calidad. Si
a Cuba llega un libro que no se consigue en la isla tan fácil,
pues lo leemos hasta en una semana, y así viene otro y otro. No
nos limitamos en creatividad por nada.
Usted ha estado en muchos países exponiendo, ¿no le
dan deseos de quedarse a trabajar el arte digital en un país donde
tenga mejores recursos?
Siempre trato de no hablar de política o de cuestiones sociales
en las exposiciones y en los países que visito.
Pero le pregunto por lo estrictamente cultural, sobre el mayor acceso
a recursos tecnológicos de otros países, sobre la necesidad
de crear en mejores condiciones.
Bueno, sucede que, aunque en otros países uno pueda acceder a
mejores equipos, también hay la necesidad de hacer lo propio en
el país de uno. Los extranjeros (artistas o no) van a buscar arte
cubano en Cuba, no en otros países. Hacer algo desde ahí
y en medio de tu propia gente siempre es más interesante y rinde
mejores frutos. Por eso, no deseo irme de mi país.
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