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Éste sí declama, señala Héctor Sermeño, uno de los anfitriones. Declamar, según la Real Academia de la Lengua, tiene cuatro acepciones afines.
UNO. Hablar en público. Alexander Campos tiene un público fiel y abundante. Sin abarrotar, todas las mesas de Los Tacos de Paco estaban ocupadas para escuchar los poemas de este autor, que presentaba su más reciente publicación, que son dos.
Al pie de la letra y Perfiles del amor son los dos libros que aparecen en una sola edición. Asegura haber vendido más de 100 mil ejemplares de un conjunto de 10 publicaciones, desde 1991.
DOS. Recitar la prosa o el verso con la entonación, los ademanes y el gesto convenientes. A pesar de la lluvia que acudió furibunda al evento, Campos y su séquito artístico presentaron un espectáculo con poemas, canciones y charla.
Cada intervención del autor de Con patada y mordida llenaba el lugar de solemnidad, gracias a la estudiada de la
dicción, del volumen, la entonación y el histrionismo.
TRES. Hablar con el fin de ejercitarse en las reglas de la retórica, casi siempre sobre asunto fingido o supuesto. La charla de Campos se vuelve familiar, llena de anécdotas y narradas con la soltura y la gracia de los cuenteros de los pueblos de antaño, los
que ha recorrido él promoviendo sus libros en escuelas e institutos.
CUATRO. Hablar con demasiado calor y vehemencia, y particularmente hacer alguna invectiva con aspereza. Como todo autor, tiene sus opiniones, y su espectáculo las incluye.
Hizo referencias críticas a las editorales, insistiendo en la del espado, así como a la prensa, por no comprender el fenómeno qué él es. Aquí sólo le hacen caso a los poetitas que salen en la televisión, aseguró,
en su regaño, este autor, el más vendido.
El escritor Alexander Campos (centro).
josé cabezas/la prensa
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