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Holanda venció a Suecia por 5-4 en la tanda de penaltis y se clasificó para disputar contra Portugal las semifinales de la Euro tras un juego entre dos equipos que prometían espectáculo ofensivo,
pero que decepcionaron al igualar sin goles. Pese a que hubo mucha emoción en las porterías, la estrategia de ambos fue demasiado especulativa. Parecía que ambos esperaban la tanda de penaltis desde el primer minuto.
La suerte de los doce pasos favoreció por fin a los holandeses, que nunca habían superado una ronda así, y les había costado la eliminación en las tres últimas Euros.
El papel de héroe fue compartido por el portero Van der Sar, quien detuvo el lanzamiento de Mellberg, y el joven Robben, quien fue el mejor del partido y transformó en gol el penalti del delirio entre los 15 mil holandeses que tiñeron de naranja el estadio Algarve.
El partido estuvo marcado por las condiciones climáticas. Con más de 30 grados (durante el día se registraron hasta 36) y una alta humedad, el ambiente era casi irrespirable.
Así, en la primera parte, los equipos prácticamente no pasaron del trote, y las acciones más peligrosas se limitaron a lanzamientos de larga distancia. Los disparos suecos fueron en su mayoría hacia fuera, mientras los holandeses fueron bien resueltos por Isaksson.
En la segunda parte, el ambiente refrescó ligeramente. Ambos equipos afinaron la precisión en los pases y comenzaron a llegar las oportunidades claras.
Primero Ibrahimovic estuvo a punto de aprovechar un grave error de Stam en el despeje, pero Cocu sacó bajo palos. Instantes después Van Nistelrooy controló dulcemente un espectacular pase de Seedorf, pero su remate dio en el cuerpo del arquero, y el rebote posterior salió rozando el poste.
Tras el intercambio de oportunidades, el partido se definió tácticamente. Holanda tomó el control del juego y Suecia se encerró atrás buscando el contragolpe.
En el plano personal, Arjen Robben demostró una vez más que el Chelsea se lleva una perla. A sus 20 años, el extremo volvió loco a Ostlund por la banda izquierda. Por el lado sueco destacó Anders Svensson, un medio centro muy académico y efectivo que no encontró apoyo de Ibrahimovic y Larsson, los dos puntas, muy apagados toda la noche.
En la prórroga, los holandeses no querían ni ver los penaltis, y se volcaron al ataque. Así, Robben ensayó un potente disparo e Isaksson sólo acertó a desviarlo al poste, sin que Makaay, bien situado, pudiese convertirlo.
Suecia intentó estirarse algo, pero el peligro era holandés. En la segunda parte Isaksson sacó con una mano prodigiosa un libre directo de Seedorf, y después Cocu remató hacia Amsterdam un remate que tenía como destino Lisboa.
Fiesta en el vestuario
El vestuario holandés fue toda una fiesta después del triunfo en los penaltis ante Suecia, porque no sólo los lleva a las semifinales, sino que rompe la maldición que les perseguía desde el punto fatídico.
Sabíamos que algún día íbamos a terminar con la maldición, afirmó Marc Overmars, que no llegó a jugar pese a que estuvo casi toda la segunda parte calentando en la banda. Al final el técnico Dick Advocaat decidió dar entrada
al delantero Roy Makaay.
Frank de Boer, quien sufrió un golpe en los ligamentos del tobillo derecho, y es seria duda para las semifinales del miércoles ante Portugal en Lisboa, era uno de los más aliviados. Esto es muy importante para nosotros, porque esta misma selección ya perdió
cuatro eliminatorias por penaltis. Claro que a los jugadores les daba miedo, pero teníamos mucha confianza, afirmó el central, que reveló que Phillipe Cocu no quería tirar la pena máxima y cuando al final lo hizo lo erró.
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