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Al menos dos mujeres que trabajaban registrando a posibles votantes de los históricos comicios de septiembre murieron y otras 13 personas resultaron heridas el sábado al explotar el autobús en el que viajaban.
Un portavoz talibán se atribuyó la responsabilidad del ataque,
el más sangriento en una ola de violencia contra los trabajadores electorales.
El ataque agrega presión a los líderes de la OTAN que se reunirán la semana próxima en Turquía para que envíen más soldados de paz antes de las elecciones de septiembre, las primeras que se realizarán después de que fue derrocado el régimen talibán.
El presidente Hamid Karzai condenó el ataque dinamitero y responsabilizó a los “enemigos de la paz y la prosperidad” de Afganistán. Instó a los votantes a que no se sientan intimidados.
El portavoz de la ONU Manoel de Almeida e Silva dijo que dos mujeres murieron y 11 mujeres y dos niños resultaron lesionados en el ataque.
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