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Herido por agente de seguridad se recupera
nacion@laprensa.com.sv
La familia de la víctima no ha oficializado la demanda ante las autoridades y el responsable aún no ha sido capturado.
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Desde el mediodía del viernes, después de la herida de un proyectil expansivo de escopeta, Luis B. ha permanecido ausente de la realidad y conectado a un respirador artificial. Sus familiares se las han ingeniado para permanecer al interior del hospital Rosales de esta capital.
El viernes, Luis estacionó su vehículo particular en el restaurante El Arriero, ubicado en la 1.ª calle poniente. Sus compañeros, que conducían carros identificados con logos de “Pepsi” lo vieron y utilizaron el estacionamiento de la empresa. Luego, escucharon un disparo y vieron que Luis sangraba del brazo izquierdo.
La familia del joven, de 21 años, supone que hubo una discusión por el estacionamiento, pero “el vigilante en ningún momento tuvo que haber disparado. Si acaso era prohibido, hubiera mandado a llamar una grúa o a la Policía, pero no dispararle”, dijo la madre, quien pidió no se le identificara.
La mujer apremió a los establecimientos comerciales y las agencias mismas de seguridad para que “verifiquen e investiguen bien a qué clase de personas contratan para que estas cosas no se vuelvan a repetir”.
La intervención quirúrgica a la que sometieron a Luis B. duró ocho horas. El proyectil rompió una arteria importante en la zona axilar izquierda y los perdigones perforaron el tórax y dañaron los huesos del brazo. Luis recibió más de 20 unidades de sangre, plasma y plaquetas, comentó el médico de turno de la unidad de cuidados intensivos.
Ahora está conectado a un respirador artificial y sus funciones vitales están restablecidas. Los médicos esperan que evolucione bien en los próximos días.
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