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Muerte innecesaria
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Los ladrones no lograron su objetivo, pero cometieron un crimen.
Aparentemente, los asaltantes sondearon previamente el lugar.
Dos desconocidos llegaron a un negocio cercano, presuntamente para distraer a los vigilantes de ese lugar.
Tres empleadas de la empresa que sufrió el atraco se encerraron en la segunda planta del edificio, afectadas por un shock nervioso.
La empresa está ubicada sobre el bulevar Los Héroes, cerca del Ministerio de Hacienda.
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Un día normal
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| Una empleada de la empresa constructora manifestó que ayer era un día rutinario en el lugar, y que no se iba a realizar ninguna transacción extraordinaria. Estas operaciones son bajas y no superan los 500 dólares, dijo otro empleado. |
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Las personas que se encontraban ayer al mediodía en la empresa Salazar Romero, que se dedica a bienes y raíces, fueron víctimas de un grupo de asaltantes que vieron frustrada su intención
de robar la caja y provocaron un tiroteo en el que murió un guardia de seguridad y otros dos clientes resultaron heridos.
Pedro y su cuñado Arnoldo aprovecharon el final de la mañana de ayer para hacer unos pagos pendientes. Arnoldo cargaba a su sobrino de seis meses cuando comenzó una confusión que desembocó en tragedia.
Él observó cuando un guardia de seguridad de la compañía forcejeaba con un asaltante. Ambos rodaron por el suelo y Pedro notó que la disputa era por el arma que tenía el vigilante en sus manos.
Al mismo tiempo, los disparos calaban por toda la sala del establecimiento y las cuatro personas que estaban adentro corrieron a refugiarse. “Yo me metí por un oasis, la otra mujer alcanzó a salir por las gradas y vi a mi cuñado que tenía bien abrazado a mi niño. En eso le cayó una bala en la espalda y mi niño gritaba y lloraba, pero mi cuñado lo protegió y no le pasó nada”, recuerda Pedro aún turbado y afectado por lo sucedido, mientras un médico lo llevaba a que le tomaran una radiografía de la rodilla derecha que le perforó una bala.
De acuerdo al relato, un segundo asaltante entró a la sala y le disparó al vigilante, identificado como Luis Antonio Ramírez, de 34 años, quien por tres años había trabajado como empleado de seguridad de la empresa. Pedro recuerda haberle visto sangre en el rostro.
Otro guardián que enfrentó a los delincuentes manifestó que el grupo estaba compuesto por seis sospechosos de aspecto joven que irrumpieron violentamente en el lugar, a eso de las 11:30 de la mañana.
Cuando ingresó el primer asaltante, un guardia que se encontraba de particular disparó contra él y luego el resto de asaltantes se abalanzaron contra el vigilante uniformado.
Asaltante herido
En el tiroteo, uno de los delincuentes resultó herido de un disparo en el tórax.
Éste vestía camisa azul con rayas rojas y era de complexión robusta y bastante alto, relató el guardián ileso, quien fue despojado de su arma y golpeado en la cabeza por los
delincuentes.
La idea era robar el dinero que a esa hora de la mañana recolectaba la cajera del lugar, ubicado en la colonia Buenos Aires, sobre el bulevar de Los Héroes.
Tras el intercambio de disparos, los sujetos abandonaron el local y huyeron hacia el sur de la ciudad sobre esa arteria altamente transitada.
La huida
El asaltante herido huyó a través de un pasaje que comunica con la colonia Buenos Aires, ubicada atrás de la empresa asaltada. Mientras que los clientes lesionados fueron trasladados de inmediato al hospital Rosales.
Un testigo manifestó que el sujeto herido abordó, con dificultad, un automóvil rojo donde lo esperaban otros tres individuos y salieron de ahí a toda prisa.
La ruta de su escape era fácilmente verificable porque había dejado rastros de sangre en el trayecto, desde el lugar asaltado y el punto donde estaba el vehículo.
En el momento del atraco, cuatro clientes estaban al interior del establecimiento, según relató el testigo.
Mientras, en la segunda planta se encontraban varias empleadas del área de contabilidad de la constructora.
Algunas salieron de las oficinas luego del tiroteo, pero tres de ellas fueron presa del pánico y se encerraron en una habitación.
Se mantuvieron en el lugar por espacio de casi tres horas, hasta que elementos del laboratorio del delito de la PNC llegaron al lugar.
Asaltantes sólo robaron una pistola
Por las versiones recabadas, los ladrones habrían preparado una logística que involucraba más individuos.
Los asaltantes llegaron pensando en que se llevarían un buen botín, pero sólo cargaron con una pistola marca Taurus, propiedad de un empleado que trabaja para la empresa, y con un herido.
Otro empleado de la compañía dijo que las sumas de dinero que se manejan en el lugar son bajas, pero los delincuentes aparentemente pensaban lo contrario.
Despistes
Por las versiones de algunos testigos, los ladrones aparentemente habrían preparado una logística que involucraba a más sospechosos de los que participaron directamente en el atraco.
Agentes de una patrulla policial, que efectúa rondas de vigilancia por el sector, manifestaron que mediante llamadas de falsas alarmas al 911, presuntamente se les intentó sacar de la zona.
En las llamadas, se les informaba que algunos indigentes estaban lanzando piedras a los vehículos en una intersección cercana, por lo que los agentes fueron enviados a inspeccionar en dos ocasiones y todo resultó que era falso.
Heridos de bala en condiciones estables
Pedro estaba acostado en una camilla junto a una pared de los pasillos del hospital Rosales. Cuando vio a su esposa no pudo contener el llanto y de inmediato la contagió. Un médico tuvo que acercárseles y explicarles que la herida de bala que tiene en la rodilla no es grave.
Afortunadamente sólo tocó tejido muscular y se detuvo en un clavo que el paciente tiene en la rodilla, producto de una lesión antigua, explicó. Cálmese, que ahora sólo lo vamos a curar y quizá hoy mismo se lo pueda llevar a su
casa, le dijo el médico a la mujer.
El otro herido, sin embargo, tendrá que quedarse en el hospital para observar su evolución. El proyectil que lo hirió entró por la espalda y, aunque no perforó el pulmón izquierdo, sí dañó la membrana que lo envuelve.
Los médicos le colocaron una sonda en el tórax para permitir que la sangre salga del cuerpo y evitar complicaciones en la zona que hirió la bala en su trayecto.
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