|
Para dejar de lado, por lo menos por un tiempo, los verdugos como náuseas, vómitos, irritación en la garganta, acidez o eructos provocados por el reflujo gastroesofágico, se ha diseñado
un nuevo procedimiento médico llamado inyección del polímero.
La técnica, que no necesita de hospitalización, ha sido diseñada especialmente para aquellas personas que no pueden o no desean recurrir a las opciones tradicionales para aliviar el reflujo.
La nueva técnica es recomendada para aquellas personas que respondieron muy bien a los tratamientos con medicamentos, pero que no desean tomar más pastillas, comentó el doctor Michael Wallace, especialista en oncología gastrointestinal del Hospital de Mayo
de Jacksonville, Florida.
Incluso, afirma, por los buenos resultados que ya ha presentado, la inyección del polímero, podría ser una opción p ara aquellos adultos mayores que padecen de reflujo gastroesofágico y por su edad o por las enfermedades que padecen no es conveniente someterlos
a una cirugía.
¿Malestar tras comer?
A veces, y para ciertas personas, la comida más deliciosa, especialmente la frita, la condimentada o muy ácida puede transformarse en una especie de verdugo.
Esto se debe, entre varias causas posibles, porque estas personas poseen un esfínter muy débil que no cierra adecuadamente el esófago.
Por este problema, algunos alimentos o el ácido que se encuentra en el estómago, en lugar de seguir una digestión normal, se regresan al esófago, al conducto que minutos antes los había transportado hacia el lugar en donde se degradan los alimentos.
Es por esta razón que después de comer, con frecuencia el paciente sufre de molestias como tos, náuseas y vómitos, dificultad para comer, acidez, etc.
Según el doctor José Miguel Moreno, especialista en gastroenterología y medicina interna, el tratamiento para controlar el reflujo gastroesofágico y por consiguiente todas estas molestias pueden variar, desde los llamados bloqueadores H2, los inhibidores de la bomba
de protones, ambos antiácidos especiales; las cirugías tradicionales, hasta la inyección del polímero.
Experimentar lo nuevo
Una vez detectado el problema, el paciente debe consultar con su médico sobre cuál es el tratamiento más adecuado para él.
Independientemente cuál sea la decisión, el paciente debe conocer las opciones en su totalidad, con sus virtudes y defectos para saber realmente cuál le conviene.
Por ejemplo, uno de los puntos a favor de la inyección del polímero es que no necesita de hospitalización y que se realiza con un poco de anestesia. Además, lo más importante es que este procedimiento, que consiste en inyectar un gel en diferentes partes de
la unión del esófago con el estómago, a los días, se transformará en una especie de esponja.
Esta barrera le dará mayor fuerza al esfínter esofágico, que es el encargado de abrirse para dar paso a la comida, y de cerrarse cuando ésta ya se encuentra en el estómago. De esta manera, este anillo de esponja evitará que el ácido del estómago
o la comida se regrese por el esófago, causando las conocidas molestias del reflujo.
Pero como todo, la inyección del polímero también tiene su lado negativo. Algunas personas, después de realizado el procedimiento y durante unos días, sienten dificultad para comer y un poco de dolor, afirma el doctor Wallace.
Además, según explicó en una visita al país, durante un congreso de gastroenterología, debe tomarse en cuenta que aunque hasta el momento los resultados de esta técnica son prometedores, es un procedimiento relativamente nuevo y todavía se debe
esperar un poco para conocer los resultados a largo plazo.
Medicinas de la naturaleza
Para probar las virtudes naturales, la doctora naturista Selene Portillo le proporciona la receta del jarabe de ajo, excelente para combatir enfermedades bronquiales.
Jarabe de ajo
Ingredientes:
½ botella de miel
6-8 ajos
2 hojas de eucalipto picadas
2 cucharaditas de jengibre bien picadas
Jugo de 6 limones
2 onzas de licor
Procedimiento:
Mezcle todos los ingredientes, colóquelos en un frasco y déjelos reposar durante 24 horas.
Dosis:
Este jarabe puede consumirse durante 14 días en pacientes mayores de 4 años que sufren de problemas bronquiales. A esta edad pueden tomar ½ cucharadita 4 veces al día.
De 8 a 12 años, se recomienda una cucharadita cuatro veces al día.
De 12 años en adelante, la especialista aconseja una cucharada cuatro veces al día, después de cada comida y antes de acostarse.
Diferentes virtudes
Al leer la receta, usted quizá pueda preguntarse cómo lo ayudará a contrarrestar el problema bonquial que lo está aquejando este jarabe natural. La respuesta se la dan las virtudes de los mismos ingredientes.
Por ejemplo, el ajo es un antibacteriano, antiviral y antimicótico, por lo que al consumirlo fortalece el sistema inmunológico al combatir esas bacterias o virus que lo están atacando.
El jengibre, por su parte, es un antiinflamatorio potente, que logra desinflamar la faringe, laringe y los bronquios, órganos afectados durante los problemas bronquiales.
El limón, por su parte, es alto en vitamina C, además es el gran productor de linfocitos, las células más importantes del sistema inmunológico.
La miel, además, es un antiséptico natural, que ayuda a combatir casi cualquier infección. Eso sin olvidar el agradable sabor que le proporciona al jarabe.
Las dos onzas de licor le darán el toque final al jarabe de ajo, al ayudar a preservarlo durante el tiempo que lo consuma.
|