Resalta la nobleza de este hombre de fisonomía nada aristocrática,
destacando la expresión resignada y melancólica.
El ambiente
El maestro emplea un colorido más oscuro, un fondo neutro
de color gris verdoso, que en los demás retratos.
Aura papal
El barbero luce traje negro y bigote similares a los que aparecen
en los otros retratos de Velázquez de miembros de la corte
papal.
A inicios de este año el español Museo del Prado adquirió
“El retrato del barbero del papa”, de Diego Velázquez (1599-1660),
pieza que presentamos esta semana.
Esta obra es un óleo sobre lienzo. Fue pintado en 1650, fecha determinada por los conocedores del arte, tomando en cuenta las características estilísticas del retrato.
Velázquez hizo este cuadro durante su segunda estancia en Roma.
El artista llegó a Italia a principios de 1649 con la intención de adquirir pinturas y esculturas para el rey Felipe IV.
Durante su visita también pretendía encargar moldes en bronce de las famosas esculturas de la antigüedad de las colecciones romanas para decorar los palacios reales de Madrid y sus alrededores.
Permaneció en ese país alrededor de dos años, durante los cuales realizó varios retratos de los que hoy se conocen cinco. “El barbero del papa” es uno de ellos.
Desde 1936 el cuadro adquirido ahora por el Museo Nacional del Prado se suele identificar como el retrato del “Monseñor Miguel Angelo, barbero del Papa”.
La pieza representa el busto de un hombre que se proyecta sobre un fondo neutro de color gris verdoso.
El modelo luce valona sobre el cuello, y un traje negro.
El bigote y la perilla que adornan su cara son similares a los que aparecen en los otros retratos de Velázquez de miembros de la corte papal.
Velázquez transmite la humanidad del personaje con gran delicadeza, a base de pequeñas pinceladas y aplicando finas veladuras. Se asocia su técnica a la escuela veneciana.
Esta técnica da a la obra una rica gama de tonalidades, especialmente en las carnaciones, según los datos del museo español.
Esta obra se suma a la incomparable colección de obras de Diego Velázquez del Museo del Prado.
La pintura que se encuentra en un excelente estado de conservación. Fue adquirida por 23 millones de euros en el mercado internacional.