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Un nuevo pincel llamado “mouse”
cultura@laprensa.com.sv
Entre opiniones de escépticos, una nueva herramienta para el arte visual se ha ganado espacio entre las disciplinas tradicionales.
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Más digital
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Exposición de Alonso: La Luna, Casa y Arte.
Taller: Lunes 5, 5 p.m., Fundación María E. de Núñez.
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El primer Encuentro de Arte Digital en El Salvador se ha acompañado de una serie de actividades complementarias que amplían la información acerca de esta novedad artística que nos visita.
Ayer, miércoles 30, Ángel Alonso Blanco, el pintor cubano que ha venido como comisario de la colección de obras internacionales del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, de La Habana, dio una conferencia acerca de su experiencia utilizando el “mouse” como pincel.
En su ponencia, titulada “Otra energía en el pincel electrónico”, Alonso aclaró que lleva cinco años con dedicación a esta práctica, pero que conoce bien las técnicas tradicionales gracias a su paso por la academia formal.
Sin embargo, asegura que cualquiera que tenga talento artístico puede llegar directamente a las creaciones que tienen como herramienta una computadora. “Es una instrumento más”, afirma.
En su caso, experimentó el cambio que a la obra le da el instrumento utilizado.
Condición paradójica
El uso de las computadoras para crear obras plásticas legítimas ha sido punto de debate. “No es escanear y modificar. Es crear con el ‘mouse’ lo que se crearía con un pincel”, insiste en aclarar. He ahí la paradoja: “Negar y afirmar el uso de esta herramienta”.
Se trata también de un nuevo lenguaje, en donde se puede, por ejemplo, “imitar” la delicadeza de la acuarela, pero no pretender que lo sea.
También habló del descubrimiento de los “accidentes” propios del trazo con el “mouse”, y destacó el “pixeleado”, como un recurso expresivo propio surgido de un error tecnológico.
Ha dicho que tenemos un nicho que ofrece una estética diferente: “Si una persona agarra un ‘mouse’ para aprender a dibujar logrará formas que a lo mejor no logre con un pincel”.
Sobre el tema de la pieza única y original, Alonso dice que se trata de una opción personal: “En muchos casos hago seis impresiones y luego destruyo el archivo digital”, comenta, y hace una comparación con la técnica del grabado.
Animados domésticos
La segunda parte de esta conferencia la tituló “Posibilidades de una animación doméstica”. En ésta abordó otra de sus prácticas artísticas: la creación de cortos de dibujos animados.
En esta disciplina parte de una premisa: “Realizar una animación puede ser tan personal como pintar un cuadro o escribir un libro”. Así lo demostró con la proyección
de cuatro cortos realizados con softwares domésticos: “Realicé unos 12 cuadros por cada segundo de animación”, explica. El promedio de duración de los cortos que vimos es de cinco minutos, y conjugan música, diálogos y un claro discurso.
Comenta que las posibilidades son limitadas con estas herramientas domésticas, pero la libertad es mayor. Se trata de poner “la habilidad técnica al servicio de una poética, sin tener que convertirse en un especialista en computación.”
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