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“Sí,
estamos decididos”, respondieron al unísono las 26 parejas, cuando
el padre de la parroquia de Santo Tomás, Raymundo Brizuela, les preguntó
sobre su disposición a recibir el sacramento del matrimonio.
La boda colectiva inició con la promesa de “unión para siempre” de los contrayentes.
Cada pareja hizo su respectivo recorrido frente al altar de la iglesia. “Hasta que la muerte los separe”, sentenció el sacerdote.
La etiqueta o la tradición no fue problema para hacer el juramento. De blanco, de beige, de traje o no, los nuevos esposos se juraron amor eterno.
Para unas parejas ese juramento fue el inicio de la vida de casados, pero para otras fue formalizar varias décadas de convivencia y varias vidas procreadas.
Ana María López, de 59 años de edad, y Pedro Sánchez, de 62, tenían 42 años de unión libre, seis hijos y siete nietos. “Queremos la bendición de Dios y ahora será mejor”, dijo Ana María.
También la ama de casa Mariana de Jesús, de 46 años, con ocho años de matrimonio libre, explicó el motivo de su decisión. “Es feo ir a una casa donde todos comen, pero uno no puede hacerlo”, indicó al explicar que no puede comulgar porque vive en unión libre. Ella tiene dos hijos, una de 25 y otro de 17.
Rescatando la familia
La comunidad Encuentros Conyugales, que pertenece a la parroquia, fue la que organizó el matrimonio colectivo. Joel Antonio Pérez, su secretario, explicó que organizan los enlaces desde mayo pasado.
Retiros espirituales y enseñanza de la biblia forman parte de la preparación que reciben para el matrimonio. Todos los cazados forman parte de la iglesia.
“Todos pertenecen a la comunidad de la iglesia y buscamos rescatar la familia, por eso los instamos a que se unan en matrimonio”, aseguró.
Esta no es la primera vez que en la parroquia se realiza una boda colectiva. Hace cinco años contrajeron nupcias 105 parejas.
No hay edad para el matrimonio
El sacerdote que ofició la misa, Raymundo Brizuela, exaltó
que las personas se casarán, no importando su edad.
Aquí están, unos jóvenes y otros con sus años,
pero eso es bueno, les dijo.
La pareja de mayor edad era la de Ana María López, de 59
años, y Pedro Sánchez,
de 62.
Lo importante es llenar el tiempo de vida con la riqueza de Dios,
les animó en su
sermón.
Las parejas escucharon atentamente las orientaciones del párroco,
las cuales esperan aplicar en su vida cotidiana.
Tengan los hijos que planifiquen, pero con la fuerza de voluntad,
les recomendó el sacerdote. El sexo es
secundario, habló abiertamente.
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