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La función estaba a punto de comenzar. Nueve adolescentes, entre 11 y 15 años, se preparaban tras bambalinas para hacer un ensayo general de la obra Entre sueños, juegos y verdades.
Con cierto nerviosismo, por la presencia de periodistas, fueron apareciendo sobre el escenario.
Ya sobre las tablas, la preocupación se esfumó. La experiencia teatral, de dos o tres años para algunos, hizo que las actuaciones fluyeran con normalidad y espontaneidad. Fue como si cada uno de los personajes representados fuera realmente parte de la vida de cada jovencito
y jovencita.
El ensayo no era de una obra inédita. Entre sueños, juegos y verdades es una pieza que el teatro Chipilín estrenó ante el público copaneco en 2002. Próximamente este montaje será llevado a Cuba. La compañía participará
como única representante de Centroamérica en el VIII Festival Mundial de Teatro Infantil Los niños son la esperanza del mundo. La actividad se llevará a cabo en La Habana del 19 al 25 de julio.
El festival tendrá como eje el teatro, pero habrá presentaciones de otras ramas artísticas y se sondeará cómo la infancia ve el presente y el futuro de la humanidad.
La obra de los chicos y las chicas copanecos expone los conflictos de un adolescente. El argumento nació de las ideas y las improvisaciones de los integrantes del grupo. Fue pulido poco a poco por Sandra Herrera Dean, la directora de la compañía.
La obra trata de reflejar diferentes situaciones y conflictos que viven los niños en su cotidianidad y muestra cómo el protagonista encuentra una solución mágica a través del mundo de sus sueños.
Reuniendo talentos
El teatro Chipilín nació en la casa de la cultura de Santa Rosa de Copán bajo la dirección de Herrera. Surgió, además, como un complemento del proyecto Teatro para Todos, el cual contaba en ese tiempo con año y medio de experimentación
exitosa en el programa de teatro juvenil.
Chipilín es tan sólo uno de los tres grupos infantiles de teatro que están en plena formación en Santa Rosa. Sus actores y actrices son seleccionando de entre los talleres de formación de la casa de la cultura y de los talentos que surgen de los cursos impartidos
en los diferentes barrios. Este último es un proyecto de Finlandia llevado a cabo por UNICEF y que tuvo éxito en África.
Marco Tulio (uno de los pequeños) es uno de los seleccionados en los barrios. Sin el proyecto, él no hubiera sido identificado y no hubiera podido someterse a otro tipo de formación. Él está becado en la casa de la cultura, señala Herrera.
Con el proyecto de Finlandia se logran identificar talentos. Se seleccionan niños con habilidad, que muestran interés en el arte y que tienen mucha disciplina.
Muestra de esa disciplina se refleja en la actitud de uno de los pequeños, Jorge Luis Orellana, quien a sus 13 años es uno de los actores más maduros del teatro Chipilín. Muy seguro de sí mismo nos comenta sobre experiencias y satisfacciones obtenidas al involucrase
a las artes escénicas: El teatro me ha ayudado a expresarme de diferentes formas, a través de los personajes que represento. Puedo intentar ser otra persona con otros tipos de carácter, en la obra, por ejemplo, soy bastante estricto, y busco la manera de serlo.
Roberto Abner Sanabria, de 15 años, expresa: El teatro es parte de mi vida ya. Al principio estuve en otros proyectos de la casa de la cultura y en ninguno encontré lo que he encontrado aquí, pues sentí que había encontrado la parte que me hacía
falta. A veces me sentía apartado y desde que entré al grupo he tenido más comunicación con las personas.
Libertad de propuestas
Que el teatro forme parte de la cotidianidad de Santa Rosa no ha sido fácil. Herrera asegura que, al principio, una ciudad conservadora vio con recelo las nuevas propuestas escénicas. Los vecinos estaban acostumbrados a un teatro más tradicional de drama y comedia.
Conocían lo que se llama el teatro burgués, que generalmente trata de amores o chismes, y luego les pareció extraño este tipo de obras más contemporáneas, en las que incluso hemos hecho dramaturgia nosotros mismos.
Este empeño por educar a un público ha tenido sus satisfacciones, como hacer llegar a las presentaciones gente que nunca antes se acercaba al teatro y ha enseñado a apreciar los montajes con más criterio.
La gente ya reconoce las fallas. Es cierto que falta más educación para llegar a esa etapa más contemplativa del arte, con madurez, reconoce la directora de la agrupación.
Y esa etapa, aunque llega a cuentagotas, algo está transformando. Con las presentaciones de Teatro para Todos (la agrupación de jóvenes), el público ha ido cambiando su actitud hacia el teatro actual. Esta compañía ha puesto en alto el nombre de la ciudad
tanto en festivales en Tegucigalpa como en Dinamarca, con obras como Tiempo de la transigencia, Juegos de patio, Limpios de indiferencia, El incierto círculo del juego y En la vida nocturna del amate, piezas que han tenido un rotundo
éxito entre la población.
Si hablamos de las ventajas que encuentran los artistas (que laboran en la casa de la cultura) en Santa Rosa, bien se puede mencionar la apertura de este espacio a sus nuevas propuestas. Esta libertad es vista por Herrera como un incentivo: Aquí yo siento la libertad de llegar con
una idea y si se puede, se encuentra apoyo. Aquí hay una visión y eso ha sido lo más interesante. Siento que he podido desarrollar un proceso de trabajo fuerte que, quizás, en otro lugar no lo hubiera podido hacer.
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