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El laberinto de estantes y estrechos pasillos atestados con más de 80 mil libros son un recuerdo nostálgico. Aquella cámara que atesoraba el fondo de la Biblioteca Dr. Manuel Gallardo, de Santa Tecla, está destartalada y desnuda.
Los sismos de 2001 le asestaron un golpe que la dejó en estado agónico. El edificio colapsó. Paredes y techo sucumbieron. El mayor tesoro documental de Santa Tecla quedó atrapado entre los escombros.
Afortunadamente, manos amigas llegaron al rescate. De entre el caos salió ilesa la mayoría de libros, piezas únicas en la región centroamericana, cuya colección inició en 1948.
El servicio de consulta al público está suspendido desde hace tres años. Todos los volúmenes están en calidad de depósito en uno de los salones del Palacio Nacional. La estrechez económica y la lejanía de la casa matriz motivaron la clausura
temporal.
Por el momento se ha logrado la reubicación del 40 por ciento de los libros para luego ser recatalogados, explica el presidente de la Fundación Gallardo, Miguel Gallardo.
Lección del tiempo
Muchos inmuebles de Santa Tecla han sido recuperados tras la embestida sísmica de 2001. Pero el edificio de la biblioteca Gallardo sigue en fase de diagnóstico.
Miguel Gallardo, hijo de su fundador, asegura que tras los terremotos la prioridad fue poner a salvo los libros. Esto provocó cierto descuido en la recuperación del inmueble.
El escritor Miguel Huezo Mixco, miembro de la directiva y una de las figuras públicas que acudió en aquel momento a poner a salvo la biblioteca, recuerda que dos instancias fueron clave para preservar la colección bibliográfica tecleña: CONCULTURA y el guatemalteco
Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA). Estas entidades ayudaron a la transferencia para la preservación de los documentos. También la Embajada de Estados Unidos donó un sofisticado equipo para digitalizar los libros.
Sin embargo, para la restauración de la casa falta mucho. Restaurar el viejo inmueble se ha vuelto una opción onerosa debido a que es considerado un bien cultural. Lidiar con el fondo bibliográfico, que está en la capital, y buscar fondos para la recuperación
de la casa le ha tornado una empresa difícil para Miguel Gallardo; más aún cuando las cuentas están en saldo rojo.
Los cálculos indican que se necesitan unos 500 mil dólares para sacar de cuidados intensivos la biblioteca.
Lo que la mirada delata
La arquitecta encargada de la supervisión de las obras de intervención del inmueble, Cristina Pérez, asegura que la combinación de sistemas constructivos del edificio dificulta aún más la restauración.
Hasta la fecha apenas se ha recuperado uno de los salones de la fachada del edificio. El resto espera la propuesta de intervención para ser saneados.
Así, la rica colección de libros únicos en el país todavía no tiene un albergue definitivo. El permiso de estancia en palacio ha vencido y ahora las cosas caminan a marcha forzada para llevar nuevamente la biblioteca a su ciudad.
Miguel Gallardo dice que paulatinamente trasladarán la colección de El Salvador.
Aunque el trabajo por hacer apenas comienza. Se estima que sólo se ha intervenido un 10 por ciento del edificio y los ofrecimientos monetarios para seguir trabajando no son concretos.
La arquitecta Pérez ya tiene algunas medidas urgentes, pero insiste en que buena parte de la estructura se debe reconstruir, tanto para garantizar la estancia a futuro de la casa, como para salvaguardar el fondo bibliográfico de la humedad y de otros agentes enemigos del papel.
El cambio de gobierno y de autoridades del CONCULTURA es una puerta nueva con otra llave que abrir; sin embargo, el presidente de la fundación prefiere esperar un tiempo prudencial para tocarla. El diagnóstico, que también lo patrocinó la institución estatal,
está prometido para el próximo mes.
Miguel Gallardo alumbra su esperanza en que los 150 años de celebración de Santa Tecla le traigan a la Biblioteca Dr. Manuel Gallardo algo para salir avante.
Mientras tanto seguirá moviendo tuercas y palancas para lograr que el patrimonio principal más importante de la región centroamericana siga vigente.
Bajo llave
a Biblioteca Dr. Manuel Gallardo comenzó a funcionar en 1948, por iniciativa de Miguel Gallardo padre.
Este visionario tecleño puso a disposición de los habitantes de Santa Tecla unos 10 mil libros de su colección particular, fruto de la compra de libros en sus constantes viajes por el mundo.
La biblioteca no se ordenó en especialidades; sin embargo, el interés de su fundador era conformar el mayor centro de documentación escrita sobre El Salvador.
Esa referencia importante la logró al tener en su carpeta de visitantes una cantidad considerable de investigadores de diversas disciplinas.
El escritor Miguel Huezo Mixco, miembro de la directiva de la Fundación Gallardo, dice que la biblioteca está destinada a los investigadores, pero ante las carencias del sistema escolar le ha tocado asumir ese papel, desvirtuándola de su verdadera función.
El fondo bibliográfico está conformado por más de 80 mil ejemplares que contienen las disciplinas de Historia, Literatura, Filosofía, tratados y enciclopedias. Además de una gama de documentos históricos, revistas y periódicos de El Salvador.
La biblioteca ha funcionado en la residencia donde nació y murió su fundador Miguel Ángel Gallardo.
Desde enero de 2001 ha permanecido cerrada al público; los trabajos de recuperación de la casa caminan a paso lento.
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