
|
 |

|

 |
|
 |
|
|
|
 |
|
|
En febrero pasado, la casa irlandesa de corredores de apuestas Paddy Power generó una tormenta de indignación e ira en el Vaticano y entre católicos, cuando abrió las apuestas sobre quién será el próximo Papa. Los corredores fueron acusados de ser inmorales, pero la acusación no impidió que los jugadores empedernidos —aquellos dispuestos a apostar sobre cualquier cosa— se dispusieran a colocar sus apuestas. El Vaticano rechaza la práctica, calificándola de inaceptable e inmoral, sobre todo porque Juan Pablo II vive aún, aunque su debilidad se hace más aviesa con el tiempo. Los corredores se defienden diciendo que no están tomando apuestas sobre cuándo el Papa fallecerá; “eso sería de mal gusto”, dicen.
El solo discutirlo es ofensivo. Los apostantes sostienen que se trata, sencillamente, de especular sobre quién será el sucesor a la silla de Pedro. En Gran Bretaña e Irlanda los corredores de apuestas abundan y quien lo desea puede apostar sobre cualquier tema, desde quién va a ser el nuevo presidente norteamericano (Bush 5/16, Kerry 11/10), hasta si el hombre caminará sobre el suelo de Marte al final de la década (sí 25/1). El candidato favorito de los apostadores es el cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán, un conservador, del corte de Juan Pablo. Las apuestas están a su favor en 2 por 1 con Paddy Power y en 37 a 13 con Betfair, otra casa de corredores. El cardenal Murphy O’Connor, arzobispo de Westminster, no anda muy bien, con probabilidades de 20 a 1 y 33 a 2 respectivamente con los corredores. Sin embargo, anda mucho mejor que el padre Dougal Maguire, un personaje de un programa de televisión, que Paddy Power incluye en su listado con probabilidades de 1,000 a 1.
Un vocero católico califica estas apuestas como “trilladas y de mal gusto”, porque la elección del próximo Papa tiene un enorme significado internacional; “debiéramos estar orando para que la sucesión sea la correcta, no buscando hacer dinero de ella”, agrega.
Aventurándose dentro del ultrasecreto proceso de la elección de un papa, las casas corredoras incluyen a 20 clérigos con alguna probabilidad de ser electos. Muy cerca del favorito, el cardenal Tettamanzi, están dos purpurados latinoamericanos: Hummes, de Brasil, y Ortega y Alamino, de Cuba, pero, como cualquier otro cardenal a quien se le considere como “papabile”, ninguno de los dos comenta sobre las especulaciones.
Entre los veinte primeros candidatos, cinco son latinoamericanos. Ellos son: Claudio Hummes, de Brasil, segundo,
5 a 2; Jaime Lucas Ortega y Alamino, Cuba, tercero, 11 a 2; Óscar Rodríguez
de Maradiaga, Honduras, séptimo, 10 a 1; Jorge Mario Bergoglio, de Argentina, noveno, 12 a 1; y Darío Castellón Hoyos, de Colombia, duodécimo, 14 a 1. El nigeriano Francis Arinze, 6/1, es el cuarto. Nueve italianos figuran entre los veinte primeros candidatos, a partir de Tettamanzi, quien se ha mantenido en primer lugar consistentemente, desde que empezaron las apuestas.
La pregunta natural es ¿quiénes son los apostantes? Los corredores no están seguros, pero creen que buena parte de las apuestas vienen de clérigos, que se sienten cerca de los que eventualmente decidirán sobre el sucesor de Pedro. El promedio de las apuestas anda alrededor de $300, cada una.
Inmediatamente después del fallecimiento del Papa, se da inicio al proceso de nombrar a su sucesor, cuando los cardenales de la Iglesia se reúnen en Roma, en lo que se conoce como cónclave (con llave), rodeados del mayor secreto. De dentro de ellos surgirá el próximo Papa, cuando espectadores alrededor del mundo vean emerger humo blanco de la chimenea sobre la Capilla Sixtina, sede del cónclave. El énfasis sobre la intimidad del proceso hace difícil que alguien en el mundo exterior pueda ganar una apuesta de baja probabilidad.
Aunque todos los cardenales participan, sólo los menores de 80 años tienen derecho a voto. Actualmente, hay 124 cardenales electores, de los cuales
sólo 120 podrían participar en una elección. Sin embargo, cuatro de estos purpurados cumplirán 80 años antes de terminar el año, para cuando, el número de cardenales electores se reducirá al límite permitido.
El candidato preferido en las apuestas, el cardenal Dionigi Tettamanzi, 70 años, arzobispo de Milán, Italia, es un destacado académico, con un doctorado en teología de la Pontificia Universidad Gregoriana del Vaticano. Autor de muchas obras, en su mayoría religiosas; ha sido rector del Seminario Pontificio Lombardi y presidente del directorio del periódico “Avvenire”. Es, asimismo, miembro del Consejo de Cardenales para el Estudio de los Problemas Organizativos y Económicos de la Santa Sede.
No obstante lo profano y objetable que es colocar apuestas sobre un tema tan venerable como la elección del
próximo Sumo Pontífice, los candidatos más votados son los que más se reconocen como “papabiles”, aunque sigue
vigente el antiguo adagio: “El que entra al cónclave como Papa, sale como
cardenal”.
|
|  |

|