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Dieta de reducción de
peso salvadoreña
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Lic. Evelyn Ch. de
Bejarano
Nutricionista Clínica
Tel. 262-1983 y 767-8565
Cuántas veces ha iniciado una dieta de reducción de peso y ha tenido que cambiar completamente sus hábitos y gustos alimenticios, como también se ha visto recorriendo diferentes supermercados para conseguir los alimentos que especifican en la dieta, teniendo que gastar una fortuna.
Pero usted está decidida porque esa dieta le promete perder más de 20 libras en un mes, aunque la realidad es otra porque al perder ese número de libras en ese tiempo no está aprendiendo a comer inteligentemente, ni modificando hábitos de alimentación, por lo que cuando usted trate de volver a una alimentación normal siempre habrá un efecto de rebote.
Cada día se crean más dietas de reducción en revistas, Internet, gimnasios, libros y centros de reducción de peso. Pero éstas se alejan de nuestros hábitos de alimentación. No existe razón valedera para hacer una dieta de reducción basada en los hábitos de otra población.
Ha surgido una gran variedad de ellas como por ejemplo la de la avena, la del vino, la del repollo, las de alto consumo de carnes y grasas, etc. La lista sería muy larga para mencionarlas todas.
Muchas de ellas implican mayor gasto, otras consumir alimentos que nunca han comido como también la ingestión de alimentos que en las cantidades recomendadas le pueden dañar su salud. La gran mayoría de estas dietas de fantasía son desbalanceadas por lo tanto dañinas.
Se ha preguntado ¿cuánto tiempo va a poder hacer esa dieta tan diferente a como usted come?
¿Está usted contenta con el tipo de alimentos que consume?
¿Es variada su alimentación o es monótona?
¿Qué va hacer si sale a comer fuera de casa?
¿Se siente bien físicamente con esta alimentación?
Entre más lejos esté la dieta de reducción de peso de sus hábitos, más inadecuada será para usted y menos tiempo la podrá hacer también cuando trate de regresar a la alimentación de su casa, experimentará el efecto de rebote en el peso.
Esto no quiere decir que no hay que corregir los hábitos que estén muy malos como el exceso de consumo de grasas, azúcares, sal y grandes cantidades.
Si usted está consumiendo alimentos que no le gustan como por ejemplo los espárragos y el salmón, no durará mucho en este régimen y tampoco le durará su presupuesto.
Cuando una dieta en lugar de sentirse más ágil, energético (a) con mejor digestión etc. se siente de mal humor, nerviosa, cansada, mareada o con dolor de cabeza, esto significa que su alimentación está mala, nunca deje pasar estas señales que le manda su organismo.
La verdad es que si la disponibilidad de alimentos en su hogar es de huevos, frijoles, queso, vegetales, frutas y cereales, con esos alimentos hay que trabajar para su reducción de peso.
La alimentación del salvadoreño incluye plátanos, frijoles y cosas fritas, lo que se puede solucionar cocinándolas con el “spray” mazola y disminuyendo la porción. También incluimos todos los fines e semana tamales, pupusas, pastelitos, empanadas, nuégados, lo cual si es preparado en casa se puede hacer con menos grasa o con el “spray”. Si lo consumimos fuera le sugiero que si antes se comía seis pupusas, comamos tres y una vez por semana, por consiguiente si consumía dos o tres tamales, ingiera uno. El mayor problema que tienen nuestros alimentos típicos es la grasa, que es donde se suben más las calorías, por lo que al consumir la mínima cantidad de grasa posible o ocupamos el “spray” le eliminamos una gran cantidad de ellas.
La otra gran debilidad de nuestra gente es el pan dulce que se consume a diario, el problema muchas veces es la cantidad que se consume, no el hecho de comerlo, porque no es lo mismo un menudo de pan dulce que tiene alrededor de 110 calorías, que consumir tres porciones o ingerir una quesadilla entera que andaría por las 300 calorías.
Una alimentación adecuada para perder peso toma en cuenta varios factores, además de su estatura, edad, área corporal, estructura ósea. Se tiene que saber qué le gusta al paciente o qué no, horarios de comida, tipo de trabajo, su disponibilidad de alimentos y actividad física.
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