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Entre pachas y tristezas
Rocío Rivas
vivir@laprensa.com.sv

Muchas madres se deprimen después de dar a luz a sus bebés. En esta etapa, ellas necesitan más amor y cuidados.

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El golpe más fuerte que tuve fue después de que nació mi hija. En ese momento me toqué la barriga y no sentí nada. Lloré porque ya no estaba protegiéndola”, recordó Camila de González.

Desde ese 23 de febrero de 2003 y durante algunas semanas, Camila siguió llorando como ese día, sintiéndose angustiada, irritable, molesta y desatendida.

Y es que aunque Camila, como muchas madres, disfrutaba la presencia de su hija, había algo en su interior que no la dejaba disfrutar su nuevo rol.

Al contrario, tenía ansiedad por saber si sería buena madre, si podría entender cuándo su bebé llorará... En pocas palabras, estaba pasando por una depresión posparto.


Lágrimas y bebés

Según la psicóloga Ana de Alger, este tipo de depresión –que se caracteriza por ser un estado de profunda tristeza, desánimo, falta de energía– no tiene solamente una explicación emocional.

“La causa principal de la depresión posparto radica en la repentina reducción de los niveles de estrógeno y progesterona tras la expulsión de la placenta”, añade la ginecóloga Elizabeth López de Fuentes.

Este desequilibrio hormonal, unido a factores psicológicos y a los numerosos cambios físicos y químicos de la nueva madre, da paso a que ella experimente un abanico de emociones, todas ellas normales y válidas.

Incluso, según De Fuentes, estas emociones afloran como una primera reacción ante las acciones de los bebés.

“Cuando bañaba a mi bebé me entraba depresión, ella lloraba y yo lloraba a la par de ella”, recordó Gabriela de Vega, quien sufrió de depresión luego de dar a luz a Sofía, su primogénita.

Pero no todas las mujeres experimentan esta depresión.

Según la ginecóloga López de Fuentes, las mujeres más vulnerables a experimentarla son aquellas que antes de que aparezca su menstruación sufren de tristeza o irritabilidad.

Éste es el caso de Gabriela. “La depresión posparto es como cuando te va a venir la regla. Uno se siente bien sensible, sólo que multiplicado por 10”, confesó ahora que ya superó esta etapa.


Amor y más amor

“Cuando una madre sufre de depresión posparto la familia debe comprenderla, nunca regañarla”, afirma De Alger.

Este amor, unido a los mimos, la paciencia y el apoyo del esposo, sus familiares y amigos ayudarán a que la madre supere la depresión.

“Cuando supe que era depresión posparto, me armé de tolerancia y aunque por naturaleza soy enojado, traté de ser lo más cariñoso posible y de colaborar en las cosas del hogar”, confesó Francisco González, esposo de Camila.

De igual manera, las progenitoras de las nuevas madres tienen un papel importante en su recuperación: “Te ayuda mucho leer sobre el tema, pero lo que más necesitás es a tu mamá”, confiesa Gabriela.

Si bien es cierto que muchas mujeres, como Gabriela y Camila, superan fácilmente la depresión posparto, es importante que la familia no tome estas depresiones a la ligera.

Si después de 30 ó 40 días la ansiedad y la tristeza no han cesado, es importante que se busque ayuda profesional para evitar así mayores sufrimientos tanto en la madre como en el bebé.



Abrir paso a la alegría

Para conocer más sobre cómo apoyar a la nueva mamá, la psicóloga De Alger proporciona los siguientes consejos:

El primer paso para combatir la depresión posparto es que tanto la madre como la familia busquen orientación profesional.

Se le debe hacer ver a la madre que este tipo de depresión es un proceso que muchas mujeres experimentan y superan.
La madre debe saber que todos los sentimientos que vive son válidos.


En la segunda etapa de ayuda es importante enseñarle a la mamá que hay alternativas para enfrentar sus sentimientos y para sentirse eficiente como mamá. Por ejemplo, se puede entrenar poco a poco para compartir el cuidado del bebé con alguien con quien ella se sienta segura.

La madre puede aprender técnicas de relajamiento. La familia, para ayudarle a superar la depresión, debe brindarle su apoyo, comprensión y deben escucharla sin regañarla.

Además, el esposo o los familiares pueden colaborarle en cosas que ella sienta alivio: por ejemplo, lavar los pañales.
Se debe animar a la madre a regresar lo más rápido posible a su rutina normal. Si dio a luz vía vaginal puede salir de compras, mientras que si fue por cesárea la familia y amigos pueden visitarla y compartir juntos.

Es importante no decirle cómo ser buena mamá. Al contrario, deben felicitarla por los esfuerzos que ella realiza.



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