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Amor por los niños y niñas
Nuevo hogar para
los pequeños hermanos
vivir@laprensa.com.sv
Gracias al amor de personas y entidades altruistas, como la Fundación Rafael Meza Ayau y el FISDL, 600 niños gozarán de un hogar, una escuela y una clínica, todo dentro de las instalaciones de la ciudadela Nuestros Pequeños Hermanos.
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Brinda
tu ayuda
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Si usted desea colaborar con el desarrollo de estos pequeños,
puede hacerlo. Puede donar ropa, alimentos o formar parte del Plan
Padrino.
Para mayor información, puede llamar a las oficinas centrales
de la Fundación Nuestros Pequeños Hermanos. Teléfono:
447-3323.
Fax: 4472714.
Oficinas centrales: 2.ª avenida norte, entre 12.ª y 14.ª
calle poniente, n.º 6-E, Santa Ana.
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Para 350 niños y niñas
huérfanos y abandonados la vida ha dado un giro completo. Desde 1999,
año en que el padre William Wasson fundó la Escuela Hogar
Nuestros Pequeños Hermanos en Santa Ana, ellos ya no
viven desprotegidos, sin amor y sin cuidados.
Al contrario, aunque al principio la fundación
no contaba con un local propio, sino con cuatro casas alquiladas, ubicadas
en Santa Ana, los niños recibían la protección y el
amor de un hogar, educación y atención médica.
Hoy, gracias a donaciones internacionales a la Fundación Rafael Meza Ayau y al Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local de El Salvador (FISDL), estos pequeños ya cuentan con una ciudadela donde pueden vivir, crecer y desarrollarse integralmente.
Todo lo que necesitan
De hecho, gracias al esfuerzo de la Fundación Rafael Meza Ayau, que ha invertido cerca 279,500 dólares, la ciudadela Nuestros Pequeños Hermanos ya puede contar con una escuela dentro de sus instalaciones.
Ahí, los pequeños, junto a los niños de la zona, podrán recibir clases desde parvularia hasta noveno grado.
De igual manera, gracias a la Fundación Nuestros Pequeños Hermanos y al programa Unidos por la Solidaridad del FISDL, ya está terminada la primera etapa de la ciudadela, que incluye los dormitorios de las niñas, de los niños, clínica, portones y el comedor-cocina para 600 infantes.
Según Liliana Lizarde, directora de la escuela, lo único que faltaría, después de finalizada la segunda etapa del proyecto, es encontrar el apoyo económico para la construcción de talleres vocacionales, infraestructura que les ayudará a preparar mejor a los adolescentes y jóvenes para que en el futuro puedan enfrentarse solos a la vida y llegar a ser personas productivas para el país.
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