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EN ARGENTINA
¡Aguafiestas!
deporte@laprensa.com.sv
La lluvia frustró en parte el entreno
matutino. El salón de juegos fue improvisado para la práctica
de la selección nacional. |
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Gotitas pequeñas cubrían las ventanas del salón
de juegos. El gran Buenos Aires había amanecido con un aguacero
y el técnico Juan Ramón Paredes borró el entreno
matutino de la pizarra del comedor y comenzó a adecuar el salón
de juegos. Apartó las mesas de billar y las máquinas
de videojuego y armó un espacio de 25 por 10 metros para entrenar.
Un balón por cabeza y a trabajar. Fue entonces que el auxiliar Miguel Aguilar Obando tuvo que usar su ingenio para armar la práctica en el espacio reducido. Hasta los puso a rebotar como basquetbolistas y la pareja debía marcarlos. Aguilar Obando trabajó con Pacheco, y el zurdo lo dribló como quiso. Las carcajadas inundaron el lugar.
Se jugueteó
Sin embargo, el entrenamiento tuvo un accidente: Mauricio Quintanilla sufrió una herida en su pierna derecha, pero no fue de gravedad.
Los más trabajadores eran Miguel Montes y Santos Rivera, quienes habían pactado un duelo personal. Por su parte, los compadres Pacheco y Torres eran los
que más le sacaban alegría al
momento.
La práctica terminó y la lluvia seguía azotando. La imagen de Marvin González viendo por la ventana la cancha principal lo decía todo. El aguacero había sido un aguafiestas. El fútbol tuvo que esperar hasta la tarde.
Por la tarde, el entreno fue siempre con un poco de carga física, y luego Paredes se reunió con su auxiliar para preparar el juego.
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