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Declaración. El jefe paramilitar Salvatore Mancuso se dirige a los diputados colombianos. Paramilitares en Congreso Colombia
Bogotá/DPA, AFP
mundo@laprensa.com.sv

Familiares de las víctimas de los grupos de ultraderecha protestaron contra una amnistía en las afueras del Parlamento.

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Ganancias de la droga

El jefe paramilitar “Ernesto Báez” reveló ayer ante el Congreso colombiano cantidades sobre los recursos que generó el narcotráfico entre 1980 y 1996.

El tráfico de drogas generó recursos por 38,000 millones de dólares que permearon todas las esferas de la sociedad y el Estado colombiano y nutrieron a los grupos armados para profundizar y degradar la guerra.

Aseguró que una solución del conflicto armado requiere el reconocimiento de que en el país existe una “narcoeconomía de guerra”.

“Báez” dijo que “la crisis de autoridad, de justicia y seguridad (...) corrió pareja con la subordinación ascendente de los recursos provenientes del tráfico de drogas ilegales al conflicto armado interno”.

Señaló que tanto las guerrillas como los paramilitares mantienen un “formidable arsenal” adquirido en el mercado convergente de drogas y armas.

Fuertemente escoltados por las autoridades y con la protesta de sus víctimas de fondo, los jefes paramilitares colombianos se presentaron ayer por primera vez en el Congreso para reiterar que están dispuestos a cumplir con el cese de hostilidades con el Gobierno.

Salvatore Mancuso, “Ernesto Báez” y Ramón Izasa, líderes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, ultraderecha), llegaron en horas de la mañana a la sede parlamentaria procedentes de la zona de ubicación paramilitar del norte del país, sede del cuestionado proceso de paz con ese grupo.

Amparados en un permiso oficial de 48 horas que expira la medianoche del jueves, los jefes de ultraderecha fueron trasladados a Bogotá en un avión de la Fuerza Aérea y conducidos luego a la Cámara de Representantes, en medio de un severo esquema de seguridad que incluyó el cierre temporal del centro histórico de la ciudad.

Mancuso, “Báez” e Isaza —sindicados de matanzas, narcotráfico y crímenes de guerra y quienes están en la mira de Estados Unidos— se hicieron presentes en el Congreso luciendo finos trajes y asumiendo una actitud que por momentos pareció de ciudadanos ofendidos, y en otros, de políticos en campaña.

Durante su comparecencia, a la cual asistieron diplomáticos de 14 países, entre ellos Argentina, Bolivia, Panamá, Perú y República Dominicana, Mancuso reclamó de nuevo al Estado por “haberlo arrojado a la guerra” y reiteró que sus hombres no están dispuestos a pagar con cárcel su “sacrificio a favor de la pacificación del país”.


Protesta en las afueras

Las palabras del jefe paramilitar retumbaron con especial fuerza entre las personas que protestaron en las afueras del Parlamento exigiendo justicia para las víctimas y expresando su rechazo a una amnistía a los grupos de extrema derecha.

Vestida de negro y acompañada por un hijo de un senador asesinado por paramilitares, una mujer, Dilia Solano, pidió castigo por los crímenes de esos grupos desde una de las tribunas del Congreso.

“La sangre de las víctimas grita. No puede haber paz a costa de la impunidad”, exclamó la mujer que fue sacada del recinto.



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