Portada
 
  Nación
  Gran San Salvador
  Mundo
  Departamento 15
  Economía
  Departamentos
  Opinión Editorial
  Deporte
  Fútbol Nacional
  Cultura
  Vivir
  Fama
  Extremo
  LPG Datos
  Especiales
  Archivo
 
  Enfoques
  Dominical
  La Tribuna
  El Heraldo
  El Economista
 


Las buenas referencias

Imprimir esta nota Enviar esta nota Opinar sobre este tema


En realidad, no mucha gente se preocupa por esto. Sólo colocan cualquier nombre en el currículo como referencia y esperan que resulte.

Pero hay algunas cosas de considerar en la búsqueda de una referencia. Existen varias categorías de referencias:

Referencia personal (que no sea miembro de la familia).

Referencia laboral (supervisor o jefe).

Referencia del trabajo (compañero de trabajo que desempeñaba tareas con usted).

La cuarta categoría es rara, pero en realidad existe y se utiliza muy a menudo: alguien que no se relacione directamente ni haya trabajado con usted. Esto puede incluir a amigos o personas que lo aprecien. Deberían conocerlo por lo menos desde hace un año.

Una vez identificados estos individuos en su vida, viene la pregunta: “¿Cómo hago para preguntarle si daría una buena referencia sobre mí?” Aunque parezca fácil, no es tarea sencilla, por temor a ser rechazado.

¿Por qué? La razón es confusa; pero el miedo a la responsabilidad puede ser una. Por eso, los mejores candidatos para pedirles que sean nuestra referencia son:

Los compañeros de trabajo que hayan compartido tareas similares o trabajado en los mismos lugares.

Los compañeros de trabajo que se desempeñaban en otras áreas o departamentos de la misma empresa.

Los supervisores o jefes que nos hayan ayudado a aprender el trabajo o alguien (no relacionado con el trabajo) que nos conozca desde hace un tiempo prudencial (puede ser alguien al que hayamos ayudado alguna vez y nos aprecie).

Por otra parte, no es recomendable utilizar como referencia a aquellos supervisores o jefes con los cuales haya habido discusiones o diferencias.

Tampoco es aconsejable utilizar como referencia a los compañeros de trabajo que eran amigables, pero que no nos conocían lo suficiente como para dar una referencia completa (hasta podrían haberse olvidado de nosotros si pasó mucho tiempo desde que nos fuimos del trabajo).

Tampoco dar referencias familiares tales como madre, padre, primo, hermano o tío, pues es poco profesional. Si éste fuera el caso, ¿acaso podríamos lucir geniales ante la mirada del que nos contrate sabiendo de dónde vinieron las referencias?

Cerciórese de que se pueda tomar contacto con su referencia, pues mucha gente se muda o cambia de trabajo constantemente. Una sugerencia es tomar un café o —al menos— comunicarse telefónicamente antes de colocar la referencia en su currículo, sobre todo si hace mucho que no ve a esa persona.

Si nota reticencia, no es bueno presionar para que acepte la responsabilidad. Lo mejor es buscar a otra persona más receptiva y que acepte desde un principio.

Mantener contacto seguido con las referencias es también aconsejable (tomar un café, llamado telefónico, encuentros esporádicos, etc.). Guardar buenas referencias también significa guardar buenos amigos.



Agua Caliente, riqueza entre montañas

   


[ Portada | Nación | Economía | Departamentos | Departamento 15 | Gran San Salvador | Mundo | Deporte]
[ Fútbol Nacional [Opinión Editorial | Cultura | Multimedia | Vivir | Fama | Extremo | LPG Datos |  Especiales]
[ Enfoques | Revista Dominical | La Tribuna | El Heraldo ]

© Derechos Reservados : 1997 - 2005   | Aviso legal |   Escríbanos