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Un gato ejemplar
Carolina Meléndez
vivir@laprensa.com.sv

Convivir con un animal sugiere una buena relación con él. Conseguir que el felino se acostumbre al contacto y la presencia de humanos es imprescindible para que la convivencia sea más fácil.

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Los gatos tienen fama de ser independientes y liberales. Esa personalidad es la que complica su educación o adiestramiento. Pero eso no significa que no puedan aprender reglas de conducta.

“La tarea de domesticar a un gato no es fácil, porque tienen frecuentes cambios de conducta. Tienen uno de los cerebros más desarrollados y es difícil comprender por qué no aprenden fácilmente como el perro”, expresó el veterinario José Enrique Sosa.

En realidad, esta “incapacidad” se debe a que los gatos son cazadores solitarios y, como están acostumbrados a vivir sin el apoyo de otros felinos, no aceptan órdenes, excepto entre madres e hijos. “A diferencia del perro, los gatos no desean tener una buena relación con sus dueños. Sólo aprenden lo que les interesa, es por esa razón que son liberales”, explicó Sosa.

Según el veterinario, no existen razones para que un gato muestre un comportamiento agresivo si desde pequeño convive con sus dueños. “Si esto se produce es porque el animal ha sufrido alguna experiencia traumática”, manifestó.


Aseo y alimentación

En cuanto al aseo, la aversión de los gatos al agua es conocida. “Para evitar que se resista es conveniente que realice actividades de aseo a temprana edad. Bañarse, el cepillado o cortarle las uñas son actividades que debe conocer desde cachorro, que es donde se produce su socialización con el ambiente que lo rodeará”, explicó.

Por último, la alimentación es relevante para mantener la higiene en la casa. A las cuatro o cinco semanas de vida el gatito comienza a comer y es en este momento que debe empezar a comer concentrado especial, así no desarrollará el hábito de consumir comida cazada por él.


Evitar accidentes

La curiosidad del gato está extremadamente desarrollada y eso puede provocar en más de alguna ocasión daños físicos.

Tienen la capacidad de trepar casi a todos los lugares de la casa: árboles, armarios, cocina, etc. Evitarlo es fácil. (Ver recuadro).

“El vagabundeo del gato puede ser otro factor negativo para el estado físico de nuestra mascota”, consideró el experto, ya que a partir de la pubertad, seis o siete meses de edad, comienza a explorar el exterior de la casa para pasear o buscar pareja.

“Cuando esto ocurre, tiene el riesgo de sufrir alguna intoxicación, enfermedades infecciosas o parasitarias”, dijo.

Lo recomendable es impedir que salga, colocando barreras físicas. Otros utilizan la castración, en los machos, y la esterilización, en las hembras.

De todo lo anterior depende la buena salud y la convivencia con la mascota, sobre todo si el aprendizaje empieza desde que es un cachorro, en la etapa de socialización. Todo será más fácil.


Para poner en práctica

Lo que debe tener en cuenta para la buena relación con su mascota es la utilización de la caja de arena, el rascador, el aseo general y la alimentación. Todo esto debe formar parte de la vida cotidiana de su gato desde los primeros meses de vida, así no existirán mayores problemas.

Para que su gato aprenda a utilizar correctamente la caja de arena, es recomendable que la coloque en un lugar tranquilo y la limpie correctamente. Los excrementos se deben eliminar diariamente y es necesario cambiar la arena una o dos veces por semana. (La arena puede encontrarla en su veterinaria favorita).

Para impedir que el minino arañe y rompa los muebles, se pueden poner obstáculos físicos en el mobiliario, puede cubrirlos con forros o rociarlo con repelentes felinos que se pueden encontrar en las clínicas veterinarias al igual que los rascadores.

Cuando su gato lo muerda o arañe, antes de pegarle es conveniente que tras la mordedura, usted emita un pequeño ‘chillido’ y luego lo pellizque suavemente en la piel hasta que, el gatito, emita el mismo sonido. Así comprenderá el dolor causado y cesarán este tipo de ataques en los juegos que tenga con él.

Para evitar, y al mismo tiempo enseñar a su gato a no subirse a la cocina, armarios, estantes, etc., lo que tiene que hacer es sencillo, pero debe permanecer atento: puede dispararle con una pistola con agua o con un rociador al momento que se suba, o poner una superficie que al pisarla haga ruido; el papel aluminio es una opción.




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