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Estados Unidos, que nunca había ganado un oro olímpico en la esgrima, quebró el encanto ayer, cuando Mariel Zagunis lo conquistó y Sada Jacobsen obtuvo un bronce, ambas en la competencia
de sable.
Zagunis derrotó en la final por 15-9 a la china Tan Xua, que se llevó la de plata en la modalidad que debutó en el programa olímpico. Jacobson quedó tercera gracias a su victoria 15-7 sobre la rumana Catalina Gheorghitoaia.
En varones, el suizo Marcel Fischer conquistó la medalla de oro en espada al derrotar en la final 15-9 al chino Wang Lei, quien se quedó con la de plata. La presea de bronce fue para el ruso Pavel Kolobkov, que venció 15-8 al francés Eric Boisse.
Estados Unidos nunca había ganado una medalla en ninguna especialidad de la esgrima femenina. Además, la última en varones fue un bronce ganado por Peter Westbrook en sable en Los Ángeles 1984.
La competencia de sable para mujeres es la disciplina más nueva de la esgrima, y este año se incorporó por primera vez a los Juegos Olímpicos. El primer torneo mundial de la especialidad se realizó recién en 1999. “La verdad es no sé qué decir”, señaló Zagunis.
El sable es la más rápida de las tres armas de la esgrima y, a diferencia del florete y la espada, los combatientes pueden ganar puntos tocando con la punta o con el borde del arma.
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