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SAN SALVADOR
Un aserradero sobre el redondel del Variedades
Geovanny Ábrego
gransansalvador@laprensa.com.sv


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No hay mal... Tres días han pasado desde que el conacaste del redondel del ex cine Variedades cedió ante la tormenta, pero aún no han podido retirar toda la madera.
La tormenta no sólo botó un árbol. La noche del sábado cayó un símbolo de la colonia Centroamérica, y cerca de 5 mil dólares en valiosa madera de conacaste. El peregrinaje de interesados, y también de nostálgicos, no se hizo esperar.

María Espinoza, de 45 años, es una de ellos. Ayer, llegó al redondel donde se cruzan las calles Gabriela Mistral y a San Antonio Abad y se acercó a un empleado municipal.

Su objetivo, conseguir un pedazo redondo de la madera: “Éstas sirven como mesitas, y yo he visto que les ponen barniz y se ven bien bonitas”. “Sólo que me espere un momentito”, le dice Roberto Sicilia, encargado del vivero de la municipalidad. Espinoza, que vive en la colonia Zacamil, de Mejicanos, espera con paciencia.

Sicilia explica que de la madera de ese árbol se podrán obtener un aproximado de 700 varas.

Diez minutos después, llegó Federico Josa, uno de los habitantes más cercanos al redondel. “Mire, yo desde pequeño he vivido ahí”, comentó mientras señalaba su casa a Sicilia. Expresó sentirse triste por haber visto caer un conacaste que él conocía desde hace 50 años. “Pienso que las diferentes gestiones municipales no tuvieron un cuidado técnico adecuado para árboles como éste”, se quejó.


Un recuerdo bajo el mantel

También confiesa su deseo de llevarse uno de los trozos que no serán útiles a la alcaldía. No sólo para usarlo de mesa, sino “porque guarda muchos recuerdos de ese árbol”.

“Éste fue un punto de encuentro; cuando salíamos del colegio, jugábamos chibola porque entonces no tenía grama”, recuerda Josa, de 53 años. Luego añade que igualmente fue un punto de encuentro para enamorados y que, incluso, la gente que viajaba a Mejicanos descansaba bajo su sombra. “Era un árbol inmenso y bonito”, concluye.

Además del conacaste, en el redondel hay una ceiba que perdió algunas ramas tras la caída de aquel árbol, pero, por el momento, seguirá ahí. “Cuando vine a vivir a esta colonia, todo esto era finca y la calle pasaba en medio de los dos”, rememora Josa.

El jefe del vivero de la comuna dice que se hará un balance de la ceiba que queda en ese espacio. Aparte de eso, menciona que se tiene un proyecto de hacer un sondeo técnico del estado fisiológico de todos los árboles que tengan un grado histórico o monumental para San Salvador, “para evitar este colapso de árboles”.

Pero sobre el conacaste caído, la única opción que baraja es aprovecharlo. Medía alrededor de 20 metros de altura, por lo que Sicilia calcula que las 700 varas obligarán a trabajar tres días más haciendo cuartones, tabloncillos y tablas.

Él calcula en poco más de 1 mil dólares el valor de esa madera que está serrando una empresa contratada por la municipalidad. Pero un sondeo realizado por este periódico en aserraderos ridiculiza el cálculo del empleado municipal. La vara de tabloncillo de paga a $6.86; 4 mil 802 dólares por las 700. Dólar arriba, dólar abajo.

El discurso municipal, sin embargo, apunta a que la madera se guardará para realizar obras. Como dice el refrán: “No hay mal que por bien no venga”.



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