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Tres expendedores de drogas que utilizaban una vivienda para la comercialización y el consumo de estupefacientes fueron condenados ayer a cinco años de cárcel.
La Fiscalía logró convencer al Tribunal Tercero de Sentencia de la culpabilidad de Juan Carlos Sura Argueta en el delito de facilitación de inmuebles, locales y establecimientos para el comercio de droga.
Debido a su mal estado de salud, el imputado llegó en camilla hasta la sala de audiencia para la lectura de la sentencia.
El tribunal condenó al imputado por rentar la vivienda ubicada en el barrio San Miguelito de esta capital y prestarla para comerciar y consumir droga.
La misma pena recibió María Portillo, por el delito de tráfico ilícito en grado de tentativa. Se estableció en el juicio que la mujer, al momento de su captura, no logró vender una porción de droga a un cliente.
El tribunal también encontró culpable a María de los Ángeles Guerra por el delito de posesión y tenencia de droga. Los jueces la condenaron a un año de cárcel.
El único de los procesados que fue declarado inocente, al final de la vista pública, fue Ángel Calderón, quien recuperó de inmediato la libertad.
Todos los procesados fueron capturados en flagrancia durante un operativo antinarcóticos de la Policía el 22 de enero pasado en la vivienda del barrio San Miguelito.
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