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Emiliano anda tranquilo, como si no hubiera metido el golazo de taquito el domingo. Él cree que sólo fue fruto del trabajo de la semana, y cuenta que la jugada la ensayan en los entrenamientos.
Allá él. La verdad es que fue de antología, de colección, y le sirvió a su equipo para sellar su victoria de 2-0 contra el Municipal Limeño.
Ahora lo ocupa su nacionalización salvadoreña y las tres publicaciones que tiene que hacer en los edictos de un periódico. Ya lleva una.
Describime el gol que marcaste el domingo.
Fue una jugada por derecha. Fajardo me mandó un centro preciso, yo lo medí para darle con la cabeza, pero como las pelotas de nuestro medio son impredecibles, bajó mucho. Entonces como que la cachetié.
¿Fue contingencial?
Lo que pasa es que en el área tenés muy poco tiempo para pensar, y tenés que resolver como sea, pero me pone feliz que salió producto de una jugada que es reflejo del trabajo de la semana. Saúl siempre nos pide que nos tomemos nuestro tiempo en el área.
Ustedes han visto dónde entrenamos. Si podemos definir ahí, en el Cuscatlán no te cuesta nada.
Bueno, como que el equipo se está encontrando...
Sí, allá en San Miguel me gustó que el equipo tuvo volumen de juego. Con lo del domingo, nosotros estábamos obligados a sacar el resultado de locales. Fue una victoria trabajada; sí, el equipo se está viendo bien por el trabajo que se hace en los entrenos.
Por lo que mencionás, se siente la mano de Rivero...
Sí, se ve. Él ya conoce el medio, sabemos que es un tipo que le gusta ganar. Ya vemos como un capricho querer proponer siempre en el juego. A veces uno se mal acostumbra a no tener las armas para ganar.
¿Eso fue lo que les pasó el torneo pasado?
Puede ser. Es como en el póquer. El mejor jugador de cartas, si no tiene buenas cartas, topa en su límite. Si el equipo no se supera, si vos no estás en una buena tarde, las cosas no salen. El problema fue que había algunos que no estábamos en nuestro nivel,
y como que fue contagioso.
¿Y lo contagioso pasa hoy con el buen momento?
Sí, porque, si bien se fueron varios muchachos, todos queríamos revancha. Los que nos quedamos queremos esa revancha, para que cuando nos toque irnos nos vayamos con las manos limpias.
¿Por qué hablás de irte?
Siempre está eso porque nadie tiene el puesto asegurado. Nosotros, los que pasamos de los 30, ya estamos más de salida.
¿Te preocupa?
No, todavía no. Es como la vida. Mucha gente dice es un partido más. En mi caso, cada vez que juego es un partido menos, y por eso trato de disfrutar lo más que puedo. Con los jóvenes nos toca combinarnos para que cuando tengan ellos que ser los experimentados
no les cueste tanto.
¿Te sentís como un didacta entonces?
No como un didacta, porque me falta la fuerza suficiente para mandar dentro de los jugadores. Lo que sí es que me siento respetado. Siento que cuando hablo me escuchan, y también hay gente que te cuenta sus cosas, te busca como consejero o como alguien que escuche. Me motiva eso
para ser mejor.
¿Y dentro de la cancha te sentís líder?
Lo que pasa es que por mi posición, muchas pelotas tienen que pasar por donde uno está. Tenemos que encontrar un orden, y en eso sí nos metemos todos, para encajar lo más rápido posible.
¿Te ha motivado el gol?
Yo lo vi por televisión el domingo por la noche, y salió mejor de lo que pensaba. La gente me mencionaba el gol, y yo creía que exageraban, pero se ve bonito en televisión.
Periodista en potencia
Emiliano sabe que sus días en el fútbol están contados, así que ya piensa en su futuro laboral.
En su mente tiene bien claro que la vida deportiva, sobre todo en el fútbol, es corta. La suya todavía no acaba, pero ya está más aquí que allá.
El fútbol ha sido su vida y dejarlo es un imposible. Yo quiero mantenerme ligado al fútbol, porque es lo mío. Tengo más de la mitad de la carrera en comunicaciones. Tiró el atarrayazo.
Pedrozo dice que si trabaja en deportes, aún mejor. El futuro es incierto. Dios me trajo hasta aquí, tengo mi familia y estoy feliz... Bueno, dejémosle el futuro al destino.
El salvadoreño
Desde antes de casarse, Emiliano Pedrozo se sometió al proceso para recibir la nacionalidad salvadoreña. Está en la fase final.
¿Ilusión por la selección? Cuando tenga los papeles, sí, porque estaré en las mismas condiciones que todos los salvadoreños que no están, contesta. Pedrozo tampoco pierde el sueño con el tema.
Según dice, la selección es una ilusión que todos tienen, pero al jugar no se traza todavía que tiene que hacerlo bien para que lo llamen. Así está tranquilo.
Por el momento, Emiliano siente que tiene una responsabilidad en el San Salvador, una que se hizo más grande con el gol del domingo.
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