Los nejapenses viven cada
aņo la fiesta de las "bolas de fuego". Así se recuerda,
una vez más, como se ha hecho desde hace 82 años,
la erupción que el volcán de San Salvador tuvo
en 1658, y que sepultó el poblado de Nixapa. Entonces,
los habitantes huían de las bolas de fuego que lanzaba
el volcán