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El festival hoy
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10:00 a.m. Lecturas
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Universidad Tecnológica. Poetas participantes; Nguyen Chi Trung. (Alemania), Jorge Carrol (Argentina), Dimitris Chouliarakis (Grecia), Lucía Estrada (Colombia), Sandile Dikeni (Sudáfrica) y Alberto López (El Salvador).
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Universidad Dr. José Matías Delgado. Poetas participantes: Antonio Porpetta (España), Eduardo Llanos Melussa (Chile), Margarita Laso (Ecuador), Dennis Nurkse (Estados Unidos) y Susana Reyes (El Salvador).
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Parque Cuscatlán. Homenaje a Pablo Neruda. Participantes: José Miguel Varas, biógrafo de Pablo Neruda. Lectura de poetas: Alexander Sequén-Mónchez (Guatemala), Ana Istarú (Costa Rica), Armando Alanís (México), Adnan Ozer (Turquía), Lin Sheng-Bin (Taiwán),
Marcos Rodríguez Frese (Puerto Rico) y Osvaldo Hernández (El Salvador).
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3.00 p.m. Lecturas
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Universidad Nacional de El Salvador. Poetas Participantes: Sandile Dikeni (Sudáfrica), Ana Istarú (Costa Rica), Lin Sheng-Bin (Taiwán), Adnan Ozer (Turquía), Armando Alanís (México) y Krisma Mancía (El Salvador).
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Universidad Panamericana. Participantes: Jorge Carrol (Argentina), Dimitris Chouliarakis (Grecia), Dennis Nurkse (Estados Unidos), Margarita Laso (Ecuador), Nguyen Chi Trung (Alemania) y Manuel Luna (El Salvador).
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7.00 p.m. Clausura
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Museo de Antropología David J. Guzmán. Participantes: Li Sheng-Bin (China), Adnan Ozer (Turquía), Nguyen Chi Trung (Alemania), Eduardo Llanos Melussa (Chile), Lucía Estrada (Colombia), Ana Istarú (Costa Rica), Dennis Nurkse (Estados Unidos), Alexander
Sequén-Mónchez (Guatemala), Marcos Rodríguez Frese (Puerto Rico), Armando Alanís (México) y Waldo Chávez Velasco (El Salvador).
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La Casona era una casa vacía, pero afuera, entre columnas neoclásicas, cinco poetas leían su obra y las sillas se iban llenando en el centro comercial Galerías Escalón.
Llegaron tarde los poetas, llovía afuera, sonaba un trueno, y el carrusel del tercer piso seguía su estribillo de caja musical. Abajo, la música seguía en la voz de la ecuatoriana Margarita Laso: iba pausando, entre silencios de blanca y blancos silencios, su poema.
El taiwanés Lin Sheng-Bin y el griego Dimitris Chouliarakis se han convertido en una dupla conocida: son dos eventos en los que juntos leen sus poemas en sus lenguas madres. El miércoles, Mario Noel Rodríguez, de CONCULTURA, los transmitió en español al público.
Se unían en la palestra el chileno Eduardo Llanos Melussa y el salvadoreño William Alfaro. Dos generaciones: Llanos Melussa, “poeta presunto durante la dictadura” de Pinochet, como contó, y Alfaro en el día de su cumpleaños 31.
La lectura fue breve: tres poemas de Alfaro y Llanos Melussa; dos de Chourialakis ; y uno de Shen-Bin y Laso. El elemento distintivo fue que, después del aplauso del público, los poetas aplaudieron a sus oyentes.
10 sillas quedaron vacías, pero había público de pie, a los lados, incluso contra los barandales de seguridad de los tres pisos del centro comercial. Un señor aplaudía eufórico desde un quiosco de telefonía móvil. Ningún “ring”. Sólo el aplauso.
Pase adelante, mi rey
Entre versos, precios y conversiones monetarias, los poetas fueron de compras.
Aquí tienen que pedir rebaja, muchachos”, instruyó a los poetas visitantes Paulina de Hernández.
Los extranjeros entraban al Mercado Nacional de Artesanías, sobre la alameda Manuel Enrique Araujo, y los esperaban muñecas de trapo, longanizas de barro, caballos y jirafas de madera pintados “a 70 dólares, amor, lo menos 50”.
“Ay, pero a mí qué me van a hacer rebaja, tan rubia”, lamentó De Hernández mientras acariciaba su cabello.
Con su bigote boscoso, el estadounidense Dennis Nurkse empezó a husmear entre tejidos y barro. Caían chorizos, canastos y pájaros en el cielo de su camisa, y una señora invitaba a la compra: “Pase adelante, mi rey”.
La lista de compras pasaba por la máscara maya de la colombiana Lucía Estrada hasta las postales y las sonajas de Armando Alanís. Todo quedaba registrado en el video de Lin Sheng-Bin y las fotografías de Dimitris Chouliarakis. Y todo quedaba también matemáticamente registrado
y traducido a moneda nacional: la máscara maya de seis dólares equivalía a 14,000 pesos colombianos, según Estrada; y las compras del mexicano, “a 110 pesos: muy barato”, decía feliz el poeta.
El chileno Eduardo Llanos Melussa irradiaba felicidad con cuatro libros recién comprados: “Mira, fui a comprar estos libros usados”, dijo, y los mostraba en sus pastas con olor a cajón.
El argentino Jorge Carrol se paseaba entre las ventas y cada vez que podía insultaba en broma a un compañero poeta: “¡Capitalista!”.
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