También canta, ha estudiado piano y se especializa en música popular. Su abuelo fue director de orquesta, su abuela cantaba tangos, su padre canta. En fin, una vida musical, como un verso.
A veces me parece que se tiende a abundar, o al menos yo he abundado en la musicalidad de los textos. Muchos lo que han buscado es la sonoridad, el color de la música; sin embargo, hay que distinguir ambos trabajos. Para mí es tan difícil separarlos como ocultarlos, estas dos voces mías, la que canta y la que escribe, son tan lejanas como inseparables.
Me gusta mucho la experiencia de cantar y leer poemas para el público. Tienes esa forma de control escénico y técnico, y al mismo tiempo un abandono: estás descarnadamente hablando de ti mismo, estás completamente expuesto y expuesta. Y en el canto, por ejemplo, equivale a un momento de plenitud.
Yo busco. Yo estoy buscando, y trato de no sufrir demasiado, encontrándome con gente que me quiere oír.
No, no. Todo el entorno te hace sufrir. A mí me angustia mucho lo que veo, lo que pasa: el árbol roto, el agua que se desperdicia, los niños maltratados, la desigualdad social, la corrupción, el mundo absurdo que nos rodea. Todo me puede angustiar, pero así mismo me puedo sentir verdaderamente maravillada por la hormiga que carga el gran pedazo de hoja con el que cultivará sus hongos.
A veces ciertas imágenes animales aluden a nuestros movimientos primitivos, nuestros instintos, nuestras grandes pasiones: la voracidad de los animales se compara a la voracidad con la que amamos.
El amor nos controla, pero no sólo el amor: la angustia, la soledad.
Me parece que ahora hay muchas más voces de mujeres y es más fácil detectarlo: todo el erotismo, toda la sexualidad está en el ambiente, no sólo en los poemas. Yo no me atrevería a comparar entre hombres y mujeres. Tal vez no en este festival, te das cuenta de que la proporción de mujeres es muy chica a comparación de la otra presencia.
La temática de las mujeres es interesante, yo tengo temas de mujeres, pero eso no significa que sean excluyentes de los hombres. Somos parte de este gran género humano.