Portada
 
  Lo del día
  Nación
  Gran San Salvador
  Mundo
  Departamento 15
  Economía
  Departamentos
  Opinión Editorial
  Deporte
  Fútbol Nacional
  Cultura
  Vivir
  Fama
  Extremo
  LPG Datos
  Especiales
  Especiales
  Zona Multimedia
  Archivo
 
  Enfoques
  Dominical
  La Tribuna
  El Heraldo
  El Economista
 


Regresar a Cultura


Pablo Neruda recibió un homenaje póstumo en las actividades de cierre del III Festival Internacional de Poesía.
El parque Cuscatlán o “la residencia en la tierra”

Erick Rivera
cultura@laprensa.com.sv

Ayer se develó, casi al final del III Festival de Poesía, un monumento en honor de Pablo Neruda en el parque Cuscatlán.

Imprimir esta nota Enviar esta nota Opinar sobre este tema


Abajo estaban los sacos, los zapatos lustrosos, los rostros maquillados. Cerca, la marimba, la seguridad de los ensacados, otros a los que el saco les luce artificial y otros menos dignos de mención.

“¿Por qué la pompa?”, quizá se pregunte el caballero más natural de la mañana, don Wilfredo, quien vende minutas.

“Hoy le rendimos tributo al poeta chileno Pablo Neruda, ganador del Premio Nobel de Literatura y uno de los más importantes escritores de la historia”, dice Carlos Rivas Zamora, jefe edilicio capitalino, quien gusta de sonreír, casi en pose mecánica, en toda develación de placas y monumentos.

Veneradores

“Quizá en su vida haya tenido detractores, pero incluso a éstos influyó y ayudó a ver de otro modo el mundo”, añade el alcalde, como queriendo mostrar cierta sapiencia sobre el vate andino.

Sabrá Dios, no somos quienes para juzgar al político, quien, dicho sea de paso, carece de discurso preparado.

Es el turno, ahora, de la embajadora de Chile, Victoria Eugenia Morales.

(Y sí, Neruda no estuvo nunca muy de la mano del oficialismo y del cuerpo diplomático, pero son otros tiempos...)

“Por amor y contra la muerte fue que Neruda escribió su poesía y por amor y contra la muerte han sido producidos todos los libros que rescatan su memoria”, señala la diplomática, quien se nota más complacida que cualquiera por el tributo, en pleno corazón del continente, de su compatriota.

Él sí...

Don Wilfredo da la espalda. Es que estos señores difícilmente comprarán minuta, y de Neruda, en venganza quizá, poco le interesa conocer.

Pero de pronto se escucha que el próximo en hablar es un escritor. Y don Wilfredo observa de soslayo, pero con interés repentino, a José Miguel Varas, “mercadeado” en el festival como biógrafo de Neruda, aunque él afirma que lo suyo es la reconstrucción del Nobel como un personaje literario.

“Una medalla como ésta (habla del monumento), rodeada de árboles, los seres vivos que más amó después de los humanos, en un lugar adonde pueden llegar un hombre y una mujer y sus chiquillos, la gente sencilla tendría contento a Neruda”, dice José Miguel Varas, a quien la palabra se le nota menos ajena.

“En todas partes Neruda aparece identificado con el inconsciente de la gente de todos los países”, añade Varas al discurso.

La mañana nerudiana ha alcanzado su clímax. Se devela la enorme placa del poeta; viene la pose diplomática y los aplausos.

Sólo entonces las minutas siguen avanzando, como un verso del chileno, hacia un dulce recuerdo.

“La residencia en la tierra” fue el parque Cuscatlán.



Agua Caliente, riqueza entre montañas

   


[ Portada | Nación | Economía | Departamentos | Gran San Salvador | Mundo | Deporte]
[ Fútbol Nacional [Opinión Editorial | Cultura | VivirFama | Extremo | LPG Datos | Especiales]
[EnfoquesRevista Dominical | La Tribuna | El Heraldo ]

© Derechos Reservados : 1997 - 2004   | Aviso legal |   Escríbanos