Oscuro el ambiente, niños atentos, padres en medio del estrés del llanto popular y la complacencia por tener a sus hijos en el teatro.
El domingo, el Teatro Presidente vio en sus butacas a una cantidad respetable de infantes que asistieron a degustar de una de las obras del Festival Internacional de Teatro Infantil (FITI), “El principito”, original del francés Saint-Exupéry.
Las dificultades y el gusto
“Hablar de ‘El principito’ es hablar de un clásico, pero también es hablar de una parábola hermosa”, señala Francisco Ramos, director del grupo.
Para él, “todo mundo siempre recuerda esta obra, siempre hay algo que queda grabado”.
Es que el discurso que se plantea en “El principito” puede crear conflictos a la hora de presentarlo a los niños.
El surrealismo, la fantasía y la filosofía conviven en el texto. ¿Cómo presentarlo a los niños?
“Desde 1992 hacemos esta obra; luego dejamos de interpretarla por un tiempo hasta el año pasado, cuando la retomamos. Y hemos aprendido que al niño hay que presentársela de una manera fantástica”, explica Ramos.
Hay muchas voces
Los rostros se mueven bajo manos de adultos. Sonríen y advierten, con extrañeza, la llegada de las cámaras.
Acaban de ver al Zorro, al Geógrafo, a un rey de gigantes dimensiones y a un príncipe que sueña y sueña.
Ellos, los niños, no entienden de teatro negro ni de composiciones escénicas. Sólo disfrutan del teatro y, gracias a esto, son más grandes que los doctos.
“Me gusta mucho cuando la serpiente muerde al Principito”, comenta Karla María, con confianza en su crítica y sinceridad en la palabra.
“Me gustó un montón cuando al Principito le sale la rosa”, nos señala Héctor Osvaldo López, quien con 10 años confiesa nunca haber visitado un teatro. El FITI le vino bien.
Pero qué nos dice el Principito, ya que de él hablamos en este sábado de tablas.
“El personaje como tal es una experiencia muy interesante. La flor, los viajes son cosas maravillosas y hay siempre una enseñanza; por ejemplo el hecho de que la respuesta sea el amor, lo esencial de la vida, es maravilloso”, nos indica Juan Salomón Paredes, intérprete del Principito.
Luego del evento en el Teatro Presidente, los organizadores ofrecieron galletas a los niños. No hubo casi desprecios a la oferta.