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Una niña y un niño perdieron la vida tras ser arrastrados varios kilómetros por una fuerte correntada que los sorprendió cuando se encontraban caminando en una quebrada.
Las víctimas son los hermanos Yosselin Abigaíl y José Yohalmo Beltrán Hernández, de cinco y ocho años. El percance se registró a las 3:30 de la tarde del jueves anterior en las proximidades de la colonia Villa España, en San Agustín (Usulután), donde las víctimas residían
junto sus padres.
Según vecinos del lugar, los niños se encontraban recogiendo envases y latas para luego venderlas y ayudar a su familia, cuando fueron sorprendidos por la correntada que era alimentada por el torrencial aguacero que cayó en la zona alta del municipio.
Cuando los niños vieron que la quebrada se comenzó a llenar de agua intentaron subirse a uno de los bordos intermedios del cauce, desde donde pidieron auxilio.
“Ellos gritaban que les ayudaran, un poblador escuchó los gritos y corrió a tratar de auxiliarlos”, dijo el alcalde de San Agustín, José Ignacio Carranza, quien se unió a las labores de búsqueda de los cadáveres.
Auxilio en vano El vecino corrió por un lazo para bajar hasta donde se encontraban los menores, pero en cuestión de segundos la creciente había subido más de tres metros y había arrastrado a los pequeños ante la mirada atónita de su rescatista.
El cadáver de la niña fue rescatado a las 6 de la tarde del mismo jueves, mientras que el niño fue hallado a las 6:30 de la mañana de ayer.
Los pequeños fueron enterrados ayer a las 2 de la tarde en el cementerio municipal de San Agustín. Al sepelio asistieron centenares de pobladores, quienes ayudaron económicamente a la familia doliente.
Población se unió a la búsqueda
Instantes después de que los niños fueron arrastrados, el alcalde José Ignacio Carranza pasaba por el lugar junto a otros empleados municipales. De inmediato organizaron junto a los vecinos varios grupos de búsqueda. Minutos después, se sumó el Comité
de Emergencia Departamental (COED).
Policías, bomberos y soldados en compañía de vecinos recorrieron por varias horas el cauce de la quebrada en busca de los menores.
A las 6 de la tarde fue localizado el cadáver de la niña, que había quedado atrapada en unos matorrales en el sector del cantón Cuche de Monte, en Jiquilisco, a 15 kilómetros del lugar de donde fueron arrastrados.
Por lo escabroso del terreno y lo oscuro de la noche, la búsqueda fue interrumpida y fue reiniciada ayer a las 5 de la mañana por un contingente de soldados de la Sexta Brigada de Infantería.
El grupo se dirigió al lugar donde había sido encontrado el primer cadáver. Tras varios minutos de recorrer la desembocadura de la quebrada, los efectivos localizaron el cadáver del menor, aproximadamente 150 metros al poniente de donde fue hallada la niña.
El entierro se efectuó ayer por la tarde en el cementerio municipal y antes se ofició una misa en la parroquia de San Agustín.
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