Para el economista, la reforma fiscal es la mejor opción en un entorno de lento crecimiento, y es la única salida que se tiene para evitar una crisis fiscal como la de Argentina.
Aclarado eso, se define como defensor, no de una reforma, sino de un pacto fiscal. Sabe que lograrlo será difícil porque “la gente toma decisiones radicales hasta que tiene el agua al cuello”.
La reforma dilata la crisis por lo menos en dos años, el riesgo es si la reforma no se complementa y no se ejecuta. La voluntad política del nuevo gobierno —de cumplirla, ya no de presentarla— es lo que ahora está en juego, afirma.
Mientras no sea aprobada no es una reforma y su eficacia dependerá de qué haga con la información el Gobierno y de la voluntad política de hacer pagar a los evasores y elusores que se detecten.
Definitivamente es una buena señal, lo que pasa es que no es lo suficientemente ambiciosa.
No tengo todos los detalles de cómo ha quedado, pero sería cerrar todos los huecos fiscales, porque los cálculos conservadores dicen que sólo con cerrar deducciones se recauda un punto del PIB o fácilmente dos puntos, y con eso ya se cubren las pensiones.
Las condiciones del entorno no son lo suficientemente favorables para incrementar tasas ni para ampliar la base tributaria, como la reforma pretende. Lo que pasa es que en un entorno como éste, sino se hace, las consecuencias son todavía más costosas.
Sí, porque la alternativa es que no se haga la reforma. Sin reforma ahorita los empresarios estarían mejor, pero en cuatro años el país estaría tronando fiscalmente. En cambio, con la reforma, ahorita los contribuyentes estaremos un poco peor, pero el país podría estar mucho mejor en cuatro años.
Mi hipótesis es que si no se toman medidas correctivas, en cuatro años estamos como Argentina.
No lo creo, para eso debería ser más agresiva. Ahora, eso sí, creo que este gobierno está mucho más consciente que el anterior de que se tiene que hacer algo.
El problema es que esas eran las mismas metas del gobierno anterior y no se cumplieron. Ése es el ajuste fiscal que ha sugerido el Fondo Monetario, incluso el BID y FUSADES, porque le da oxígeno al país, pero es un ajuste que será suficiente si la deuda se mantiene y no sigue creciendo.
Con esos tres puntos se podría cerrar el déficit fiscal. Yo creo que si esa reforma funciona como se espera, le da respiro un par de años al país. Entonces, en lugar de que la crisis venga en el 2007, quizás va a venir en el 2009.
Lo dudo seriamente. Quisiera creer que puede, pero lo dudo.
No, inevitable no lo es si se toman las medidas, pero si no se toman, la crisis creo que sí será inevitable.
Eso es lo único que garantiza un proceso de concertación, porque supone compromisos y cuotas de sacrificio de cada sector de acuerdo con sus posibilidades.
El momento propicio era el de los terremotos, porque el sector privado mostraba disposición a un impuesto extraordinario. Ahora lo veo más difícil, porque la gente no tiene conciencia de la gravedad del problema y toma decisiones radicales hasta que tiene el agua al cuello.
Ha afectado el lento crecimiento, pero más la incapacidad de recaudar. En todos lados hay cultura de evasión, pero la tarea del Gobierno es que paguen. Mire Chile, el Gobierno sacó sus tanquetas para sofocar las protestas por el IVA, pero le funcionó y ahora tiene uno de los modelos más eficientes de recaudación.
Es una medida que algunos grandes empresarios proponen porque no quieren que suban los impuestos específicos a los bienes que producen. El problema es que el IVA es regresivo, porque aunque la tasa es igual, el costo comparado con los ingresos es más alto para el que gana el mínimo que para el que gana 5 mil dólares.