La ecologista keniata Wangari Maathai se convirtió ayer en la primera mujer africana en ganar el Premio Nobel de la Paz, por su lucha contra la pobreza y por intentar salvar los bosques de su continente.
“No hay nada mejor que esto, quizá sólo el Cielo”, dijo Maathai, quien lloró de alegría y celebró plantando un árbol en Nyeri, su pueblo natal, a la sombra del monte Kenia, el segundo más alto de África.
Algunos críticos dijeron que la temática “verde” era una traición a los pacifistas tradicionales, pero el comité noruego del Nobel defendió su decisión.
“Con la concesión del premio a Wangari Maathai, hemos ampliado el concepto de paz conscientemente. No hay paz sin un medio ambiente que funcione bien”, dijo el presidente del comité, Ole Danholt Mjos.
La bióloga, que estudió Veterinaria en Alemania, se dio a conocer por su compromiso contra la deforestación en Kenia, pero también ha luchado contra la persecución de políticos opositores y la represión de la libertad de expresión.