El Gobierno cubano trasladó el jueves al disidente Ángel Moya desde la cárcel donde cumple una condena de 20 años a un hospital de La Habana, dijo ayer una fuente de la oposición ilegal, que atribuyó la medida a una protesta de su esposa.
“Los familiares de los presos políticos no podemos sentarnos a esperar una carta, hay que ir a presionar para que nos den respuesta”, dijo Berta Soler, esposa del detenido, según Oswaldo Payá, coordinador del ilegal Movimiento Cristiano Liberación (MCL).
Manifestación reprimida
Soler encabezó una manifestación de 48 horas de varias mujeres en un parque frente a la plaza de la Revolución, tras entregar una petición en el Consejo de Estado para el traslado de su esposo a un hospital de La Habana. Las mujeres fueron desalojadas sin que se hubiese arrestos, informaron portavoces de la disidencia.
Los manifestantes, en su mayoría mujeres familiares de los opositores encarcelados, exigían del gobierno el traslado a La Habana de Moya para ser sometido a una intervención.
A la misma hora en que las manifestantes fueron llevadas a sus respectivos domicilios, Moya era trasladado de la prisión en la provincia de Granma hacia La Habana.