Desde San Pedro Perulapán, Yoloaiquín, San Antonio del Monte, entre otros, decenas de familiares viajaron para presenciar las múltiples condecoraciones oficiales al segundo contingente del batallón Cuscatlán que prestó servicio en Iraq.
A favor o en contra de la intervención salvadoreña en el país árabe, madres, padres, tíos, hermanos, abuelos, asistieron ayer a un acto organizado por la Fuerza Armada Salvadoreña, que contó con la participación del embajador de España, Juan Francisco Montalbán Carrasco, quien entregó la medalla Cruz del Mérito Militar con Distintivo Blanco a cinco oficiales y suboficiales por su desempeño militar.
“Participamos en proyectos de agua, educación, salud, entre otros, por lo que nuestra presencia en algunos lugares sólo es para dar garantía a la población de que hay estabilidad”, indicó el ministro de Defensa, general Otto Romero.
El coronel Hugo Omar Orellana Calidonio, comandante del batallón entre febrero y septiembre de este año, expresó que la incursión en Nayaf significó “dejar el escritorio y llevar a la práctica los recursos de mantenimiento de la paz, de resolución de conflictos y de estrategia que aprendieron en las aulas”.
A pesar de ayudar en labores de reconstrucción en el país árabe, los destacados salvadoreños han entrenado fuerzas de seguridad iraquí. “Ayudamos en seguridad de oleoductos, organizamos fuerzas de seguridad, rearmamos tribus desprotegidas, se les dio adiestramiento militar”, sostuvo el sargento Carlos Martínez, destacado en el primer grupo cuscatleco.
Familiares desaprueban intervención en Iraq
“Mi hijo es el único que tengo. No sé para qué fue a Iraq. Si me hubiera muerto, no sé cómo se habría enterado”, dijo Elva de la Paz Quintanilla, de 67 años, mientras esperaba que su hijo recibiera su medalla al mérito.
Milagro Sánchez, esposa de uno de los militares, comentó: “Eran momentos de tristeza saber de todas las muertes allá. Yo no quería que fuera”.