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Las viviendas construidas son antisísmicas.
Hogares seguros para familias vicentinas

Rocío Rivas
En San Vicente, 288 familias que perdieron sus casas debido a los terremotos del 2001, hoy ya cuentan con viviendas dignas y permanentes.

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  Por el terremoto tuvimos que vivir en una champa. Hoy ya tenemos nuestra nueva casa de ladrillo.”

Natividad García, residente de cantón El Espino Abajo.

 

  Gracias a Dios, hoy ya tenemos este nuevo beneficio de tener una casa segura.”

Isaac Martínez, residente del cantón El Espino Abajo.

 

“Mi casa era de adobe y después de los terremotos sufrió muchos daños, tantos que ya no podíamos vivir seguros allí”, recordó Isaac Martínez Torres, residente del Cantón El Espino Abajo en San Vicente.

Pero para él y para 288 familias más, recientemente esta historia dio un giro completo.

El programa AHORA (Construcción Acelerada de Viviendas), patrocinado por el USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) y por un grupo de empresas nacionales, lideradas por el Banco de Comercio, inauguraron recientemente 288 viviendas permanentes en diversos cantones del departamento de San Vicente.

“Por cada dólar que la empresa privada aportaba, CHF (Cooperative Housing Foundation), entidad ejecutora de la reconstrucción de viviendas a personas con escasos recursos, aportaba 5 dólares, todo ello gracias al apoyo económico del USAID”, explicó Medardo Antonio Cazón, coordinador de comunicaciones de CHF.

Ayuda

Pero las casas permanentes no es la única ayuda que se les ha dado a estas familias.

Según recuerda Peter Loach, director de CHS El Salvador, inmediatamente después de los terremotos, a quienes lo necesitaron se les construyeron viviendas temporales. Así lo confirman los beneficiados:

“Después de los terremotos, DHC nos hizo casas de láminas para que estuviéramos allí mientras nos hacían las casas permanentes. Durante la construcción cada familia colaboraba. Yo ayudaba a traer el material, a hacer la mezcla de cemento”, contó María Martínez, una de las beneficiadas que ahora estrena casa en el Cantón El Espino Arriba.

Pero además de la casa, gracias al Gobierno de la República, quien ayudó con la legalización de las propiedades, los beneficiados ya cuentan con un lugar propio donde vivir.

Dicho lugar, según Loach, “son casas seguras y saludables, de clase mundial, que llevan todos los elementos de seguridad necesarios en un país sísmico”.

Además de esto, las casas cuentan con letrinas sanitarias y con conexiones para servicio eléctrico.

“Ahora yo me siento tranquila, le doy gracias a Dios, a Hilda Navarrete, la líder de la comunidad, y a la compañía que ayudó a hacer las casas. Gracias a ellos hoy ya tenemos una casa de ladrillo donde podemos vivir seguros con mi hija, mis tres nietos y mi compañero de vida”, dijo con una gran sonrisa Natividad García, una beneficiada de 75 años.



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