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Violencia en el trabajo

Carolina de Sierra
Los insultos, las ofensas, las palabras soeces, el acoso y el abuso sexual así como los golpes son violencia, y cuando se dan dentro de la oficina es que se convierten en violencia laboral.

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Dentro de la violencia laboral también están incluídos los gritos, las palabras soeces.


¿A quién acudir?
Lo ideal es que evite resolver usted mismo el problema, para ello puede seguir los siguientes pasos:
Primero analice su caso en particular. Luego exponga la situación en Recursos Humanos.
Una vez el problema llega a Recursos Humanos hay que buscar alternativas viables y técnicas, como estudio del clima laboral, análisis de evaluación del desempeño, “focus groups”, etc.
Debe analizarse también si la situación afecta el grupo de trabajo.
Si el problema es demasiado grave, entonces un abogado, un psicólogo o un orientador espiritual también puede ayudar.
Algunas empresas responderán porque tienen políticas internas respecto al abuso y el acoso sexual y otros, pero si el problema es grave y la empresa no tiene estas políticas, entonces acérquese al Ministerio de Trabajo, en primer lugar, y en segundo, a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos.

Tipos de violencia

Existen diferentes tipos de violencia laboral según la psicóloga Claudia Hurtado.
Violencia física: cuando entre dos o más compañeros se dan rencillas personales que trascienden a los golpes físicos dentro o fuera de la oficina.
Violencia sexual: acoso sexual a subalternos.
Violencia psicológica; El jefe amenaza con despedir a sus colaboradores por no cumplir sus expectativas. Amenazas telefónicas debido a problemas en el trabajo no resueltos. La comunicación es a través de insultos o palabras soeces.
Violencia patrimonial: Un empleado despedido daña el vehículo del jefe como venganza, boicotea intencionalmente la producción o produce daños a las instalaciones, material o equipo.


Detectar estos casos y resolverlos es el mayor reto de una víctima de violencia laboral.

Son casos realmente aislados y muy contados, pero que se dan debido al inadecuado manejo del estrés, por conflictos de intereses dentro de la oficina o porque la persona ha desarrollado una personalidad maltratadora o un carácter violento o explosivo.

Mayra S. (nombre ficticio) vivió una mala experiencia de este tipo cuando laboraba en el Departamento de Recursos Humanos de una empresa.

Ese año la compañía despidió a cerca de 60 empleados y ella tuvo a su cargo comunicarles el cese de su contrato laboral.

“Para mí fue difícil porque los empleados muchas veces piensan que es uno el que los despide cuando realmente es la empresa. No sé quién fue, pero cuando terminó el día y llegué al parqueo para agarrar mi carro e irme me di cuenta de que la llanta de mi carro no tenía aire y también le habían pasado la navaja al lado de afuera”, recuerda esta empleada que por seguridad pidió omitir su verdadero nombre.

Los vigilantes tampoco se percataron del problema, y hasta la fecha no sabe quién fue el responsable, pero con seguridad Mayra S. dice que tuvo que haber sido uno de los despedidos de ese día.

Más testimonios

Otro tipo de violencia laboral es el vivió Mauricio (nombre ficticio), él trabaja en una empresa multinacional y cuenta que hasta llegó a golpearse con uno de sus compañeros.

“Ya habíamos tenido problemas en la oficina, él me ponía en mal y en ocasiones nos decíamos cosas, pero una vez que estábamos jugando un partido de fútbol nos golpeamos con los codos y al final terminamos en una pelea fuerte. Nunca recursos humanos nos llamó la atención, pero sí nos cambiaron de departamento y a la fecha no nos hablamos”, dijo.

Según la psicóloga laboral, Claudia Hurtado:

“La violencia es una forma de querer solucionar los problemas, y este proceso está presente en todas las áreas de nuestra vida cotidiana, por lo tanto es de suponer que en el trabajo también se desarrollen acciones violentas”, explicó.

Identificar que se trata de violencia laboral no es cosa del otro mundo.

El principio suele ser en relación con el poder, aseguran los psicólogos, por lo que puede darse en la relación que mantienen los jefes con sus empleados.

Por ejemplo, si un empleado es amenazado con despedirlo por no hacer un trabajo o si el jefe le grita descontroladamente o usa palabras soeces por cualquier error, estamos ante casos de violencia laboral.

Lo mismo sucede con los casos de violencia que sufrieron Mauricio y Mayra S. en sus respectivos lugares de trabajo.

Consecuencias

Una violación sexual con amenaza, humillaciones recurrentes, una buena paliza, amenazas de muerte, son también violencia laboral.

Emocionalmente la víctima puede resultar muy dañada, ya que según Hurtado “puede presentar un desequilibrio emocional, podría ser que la persona no se adapte al medio, puede haber sentimientos de minusvalía y hasta de culpa”, dijo.

A esto se agregan las consecuencias que estos problemas generan. Se comienza por el desarrollo de problemas de salud mental, insomnio, dolores de cabeza, diarreas, ansiedad, depresión, entre otros.

No hay una solución escrita a estos problemas, pero entre las sugerencias está la búsqueda de información, apoyo, orientación profesional, además de poder hablar con alguien de confianza para poder desahogar los sentimientos de ansiedad y depresión.

Hurtado por su parte recomienda:

“La solución es la misma para la sociedad: una deconstrucción de la identidad, de la introyección de esquemas violentos, un desarrollo de una cultura de paz”, concluyó.


Cómo tener empleados felices Ayuda al éxito de tu empresa

Tener al mejor empleado es el deseo de cualquier empresa. Pero una vez que este profesional ya forma parte del equipo de tu compañía, es muy importante tenerlo contento para que pueda rendir de la mejor manera y pueda lograr los mejores beneficios para tu organización.

Ahora que el mercado del trabajo parece estar en un tiempo de cambio, más que nunca los gerentes deben estar atentos a las maneras de poner la moral en alto, deben quedarse en contacto con las necesidades de sus empleados y deben asegurar la retención del más valioso recurso de la organización: sus empleados.

Para lograrlo, Susan Howington, vicepresidenta y directora gerente de Lee Hecht Harrison (ubicada al sur de California, E.U.A.), recomienda:

Oportunidades

Ofrézcales a sus empleados oportunidades para avanzar. La mejor inversión para tu empresa se da en la carrera de los empleados.

Objetivos

Busca que los objetivos de la organización se alineen con aquellos de tus empleados.

Horario

Proporciona horarios flexibles. Tus empleados apreciarán tu consideración por la importancia de su equilibrio entre trabajo y vida.

Autonomía

Aumenta la autonomía de los empleados. Ofréceles oportunidades de tomar decisiones importantes. Esto mostrará tu nivel de confianza y les permitirá trabajar bien en asignaciones que son nuevas y desafiantes.

Confianza

Dales confianza a tus empleados. A ellos les gusta sentir que están contribuyendo al éxito de la compañía.

Accesibilidad

Un gerente siempre tiene que estar disponible y accesible para los trabajadores. Si les pides una opinión a los empleados debes tenerla en cuenta. No hacer nada con esa información. Puede dañar la credibilidad del patrón.

Logros

Alaba los logros de tus empleados. Ellos crecen cuando saben que se aprecia su tarea. Como siempre, alaba en el público y critica en privado.



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