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Aunque su crecimiento es lento (crece unos 10 centímetros al año),
su belleza es cautivadora. No hay quien se resista a admirar su sencilla
y espigada forma.
Aunque parece bambú, no lo es. De hecho, es una de las tantas
especies de las dracaenas. Aparte de su similitud con el bambú,
su nombre, también surge debido a que en oriente, sobre todo en
China, se regala como símbolo de la buena suerte. Es costumbre
para los chinos regalarlo sobre todo en Año Nuevo, pues como
los bambúes son considerados portadores de buena suerte.
Según el feng shui, llena de energía positiva el ambiente
donde está.
Es fácil hacer crecer un brote de esta planta, todo lo que se
necesita es un tallo saludable, un poco de agua sin cloro y un recipiente,
que bien puede ser de vidrio, de cerámica, de barro o hasta un
tubo de ensayo.
En lo fresco es cuando más se reproducen y se ponen más
bonitos. No necesitan mayor cuidado; eso sí, tienen que comprarle
vitaminas para que se mantenga sano, aseguró Mariana de García,
de Love in the Air.
Al adquirirlo...
Es importante que elija un ejemplar sano. Detectarlo es fácil.
Éste debe estar verde y no amarillo; tampoco debe presentar daños
ni signos de putrefacción. Es preferible comprarlo con raíz
y brotes (hijitos). La ventaja es que puede elegir el que más brotes
tenga, porque así lo podrá duplicar en mayor cantidad.
En el mercado se puede encontrar en forma de varas similares a las del
verdadero bambú o también pueden estar en forma de resorte.
La vistosidad que pueda obtener depende en gran parte de los elementos
y detalles que ponga en juego. Una maceta bonita y unas piedras naturales
pueden hacerlo lucir aún mejor.
Un lucky bamboo saludable
Fácil cuidado. Se trata de una dracaena de fácil cuidado,
quizás de las más resistentes a los ambientes de interior.
Sus necesidades de luz no son muy grandes, va bien con luz intensa, pero
también se conforma con ambientes mucho menos luminosos.
Humedad necesaria. No es exigente en humedad, por lo que se adapta perfectamente
a los ambientes secos de las casas. Eso sí, tiene que echarle agua
cada tres días, de preferencia sin cloro. Para esto tiene que dejar
en un recipiente, desde un día antes, el agua que utilizará.
Si es posible, póngala en la refrigeradora.
No sólo agua. Si lo tiene sólo con agua, debe ser suficiente
como para cubrir las raíces, pero no mucho más, pues el
exceso podría hacer que se pudra el tallo. Se puede mantener sólo
con agua, pero también puede colocar arena, piedra volcánica,
piedras naturales e incluso artificiales.
Siempre limpio. Para limpiarla puede quitar el polvo acumulado en las
hojas con un trapo mojado en agua o leche mezclada con agua, lo que le
aportará brillo.
La poda. Para cortar los brotes, tiene que cortar, por lo menos, unos
tres centímetros abajo de cada brote, justo abajo del nudo, ya
que el tallo es el que tiene la fuerza. Luego, el brote que ha cortado
déjelo en agua hasta que crezcan las raíces. Es aquí
donde estará listo para ser colocado en una maceta, jarrón
o donde mejor le parezca.
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