Roberto Galicia, director del Museo de Arte (MARTE), hizo ayer el anuncio: mañana se inaugura la exposición retrospectiva “Carlos Cañas, obra sobre papel 1944-2004”.
La retrospectiva celebra los 60 años que Cañas ha dedicado a las artes plásticas. Y el artista, de 80 años de edad, llegó al museo, acompañado de su esposa.
Era la primera vez que Cañas veía la distribución y puesta en pared de los 121 dibujos y los cuatro óleos que la curadora venezolana Bélgica Rodríguez había elegido para la retrospectiva.
Ante la ausencia de la curadora, el director del MARTE lo guió por las salas 2 y 3, donde se expone su obra. Galicia le explicaba la distribución y puesta en pared que Ana Urquía y Jorge Palomo, subdirectora y director de proyectos del museo, montaron a partir del enfoque de Rodríguez.
Cañas recorría la sala 3 con una sonrisa y se asombraba ante cada imagen frente a él. “Magnífico”, se fascinaba. “La curatoría me parece muy bien, magnífica”, expresó el pintor, aunque agregó: “Yo podría haber sacado otras cosas, pero respeto su conocimiento y su capacidad”.
Hacer de lo viejo lo nuevo
Para elegir los cuadros expuestos, Rodríguez “examinó casi 500 obras”, dijo Cañas, y resaltó que sólo de los dibujos políticos fueron “unos 300” los examinados.
Quedaron fuera 379 obras, “sobre todo algunos dibujos de la toma de la Universidad (de El Salvador, en los años setenta), que son muy interesantes”, explicó el pintor. De todos modos, “la que decide es ella”.
Desde la perspectiva de Rodríguez, en la sala 3 se encuentran los cuadros cronológicos, que parten de “El estudiante”, de 1943, y terminan en “Desnudo y cabezas”, del 2004; en la sala 2 están los de testimonio.
Pero éstos se encuentran frente a los líricos, donde predominan el azul y el verde y contrastan con el negro y el rojo de los hospitales y las ilustraciones sobre la reforma agraria. El dolor y la belleza chocan, explotan, y son, como cita la curadora al pintor, “la realidad histórica, y la realidad vivida”.
El recorrido tiene un ritmo marcado por el diseño y la distribución de la curaduría, pero el pintor recomienda: “La gente que vea por donde quiera ver y que regrese cuando quiera regresar”.
Mientras él recorría su vida, dando vueltas por la sala, en la pared se leía: “Cuando aceptamos que el arte es un concepto, se producen los cambios necesarios: hacer de lo viejo lo nuevo”.
Esta frase del autor fue elegida para ilustrar la exposición. Con la estructura y distribución que hizo, Rodríguez parece haberlo logrado. “Estoy sumamente encantado”, dijo el homenajeado.