El desplome del sector sur de la estructura número dos de El Tazumal
se pudo evitar. Ésa es la percepción de Gregorio Bello Suazo, director
del Museo Nacional de Antropología.
Del mismo parecer es la encargada de restauración de la misma institución,
Leticia Escobar, quien asegura que no se han tomado las medidas necesarias
para salvaguardar el patrimonio nacional.
Ambos coinciden en que El Tazumal y otras estructuras arqueológicas están
olvidadas y descuidadas.
“No podemos decir que no se sabía que había filtraciones de agua,
eso se pudo determinar, sobre todo por el tipo de reconstrucción que tenía
la estructura”, manifestó Bello Suazo, quien es arqueólogo de profesión.
La primera explicación del desplome de un altar de El Tazumal, por parte
del Concejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), fue que tuvo
filtraciones de agua.
A juicio del director del museo, se necesita un sistema de monitorización
permanente y eficiente de las estructuras arqueológicas, ya que éstas
enfrentan sin protección los fenómenos naturales y la mano del hombre.
Fabricio Valdivieso, jefe del departamento de arqueólogos de CONCULTURA,
aseguró que sí existe un rastreo en los sitios patrimoniales. “Permanentemente
los estamos viendo. Este tipo de fenómenos no lo podemos prever; si eso
se pudiera, se hubieran evitado casos como los de Las Colinas (Santa Tecla)
o lo del puente de Soyapango (colapsó la semana pasada)”, dijo Valdivieso.
Para el director del museo, el desplome de la reconstrucción de una de
las estructuras de El Tazumal, obedece a “un problema de atención
y limitantes institucionales. Es una experiencia para sacarle provecho
y que no se repita. Se pudo evitar ”.
Bello Suazo, quien fue jefe del departamento de arqueología de CONCULTURA
de 1986 a 1988, asegura: “Hay que reconocer nuestras limitantes.
Hay responsabilidad humana, pero no le podemos achacar al agua lo que
pasó. Cuántas estructuras estarán en las mismas o peores condiciones”.
Planes de intervención
La estructura dañada del sitio presentaba grietas provocadas por los
terremotos del 2001 y las subsiguientes réplicas, según Valdivieso.
Éstas, aparentemente, provocaron que el agua se filtrara y se produjera
el derrumbe. Por ello, El Tazumal se encontraba dentro del patrimonio
que tenía que ser reparado, por haber quedado en malas condiciones luego
de los sismos.
Sin embargo, CONCULTURA aún no había intervenido el lugar. Valdivieso
asegura que los planes para El Tazumal estaban listos, pero, por falta
de personal, no se había empezado.
Se estaba reparando las estructuras de San Andrés, “luego nos trasladaríamos
a El Tazumal”, afirmó el actual jefe de arqueólogos.
El informe de CONCULTURA sobre los daños de El Tazumal establecía que
el sector más dañado por los terremotos, de la estructura dos, era el
norte, pero la que se cayó fue el lado sur, confirmó Valdivieso.