El Inter de Milán aumentó ayer, con su triunfo por 1-5 en Mestalla, su leyenda de “bestia negra” del Valencia de las últimas temporadas y dejó muy tocado a un conjunto valencianista que evidenció notables carencias en su juego.
A diferencia de anteriores ocasiones, esta vez el Inter salió a jugar al fútbol y aprovechó las oportunidades que tuvo para marcar. Eso sí, la defensa del equipo de Claudio Ranieri, principal arma del Valencia de los últimos años, fue un coladero del que se beneficiaron los italianos.
Además, tras el cuarto gol, el Inter pudo protagonizar una goleada aún más abultada y dolorosa, pero sólo sus fallos en los metros finales ante la portería del equipo de Mestalla lo impidió y únicamente Julio Cruz aprovechó para marcar un quinto gol.
El partido tuvo un inicio trepidante. Los dos equipos salieron decididos por la victoria, aunque sólo la portería del Inter se vio amenazada en una ocasión en los primeros 20 minutos de partido, en un remate de Marco di Vaio tras un excelente pase del argentino Pablo Aimar.
El equipo de Roberto Mancini, muy ordenado, contó con el brasileño Adriano como principal argumento ofensivo, aunque la defensa valencianista se mostró, en la primera media hora, muy atenta para contener al corpulento y brillante atacante del Inter.
Llegan los goles
Tras una igualada sin goles del primer período, nada hacía presagiar que el Valencia recibiría cinco goles en 45 minutos en su campo.
Pero la segunda parte no podía empezar peor para el Valencia. Dos goles en los primeros cuatro minutos dejaron mudas las gradas. Primero fue el serbio Dejan Stankovic, quien de cabeza metió el balón por la cruceta. Poco más de un minuto después, Vieri aprovechó un regalo defensivo local. El holandés Andy van der Meyde, en el primer balón que tocó tras sustituir a Vieri, hizo el tercero. Adriano no desaprovechó tan inmejorable ocasión para hacer el cuarto y Julio Cruz dejó el marcador 1-5.