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Orlando Altamirano, director ejecutivo del Ministerio de Medio Ambiente
(MARN), no deja mucho margen a las interpretaciones: “Ese botadero
a cielo abierto no en un relleno sanitario”. Se refiere al situado
en San Luis Talpa, La Paz, lugar en el que depositan su basura Cuscatancingo,
desde hace años, y San Martín, desde este lunes.
Ambos son, junto a Tonacatepeque, las únicas dos ciudades del área metropolitana
que no depositan sus desechos en un relleno sanitario.
Consultada ayer, Lyssette Velásquez de Romero, gerente general de la
Alcaldía tineca, se limitó a decir que entre los $11 por tonelada de desechos
que cancelan, hay un apartado que es “por el tratamiento de basura”.
La Espiga, la empresa que administra el botadero de San Luis Talpa, presentó
en junio el estudio para reconvertirse, según palabras de Altamirano,
en “un botadero que manejado adecuadamente, sea ambiental”.
Pero el MARN le ha hecho “observaciones” para asegurar un
mejor tratamiento de la basura.
“Estamos revisando los sistemas de drenaje para que el agua no
se vaya a empozar, y los sistemas de evacuación de gases, para evitar
que haya incendios”, ejemplifica el director ejecutivo.
Además, señala que tampoco se coloca “material selecto encima para
cubrir la basura y evitar malos olores y las aves rapaces”.
En el listado de debes, Altamirano añade que falta señalización, “no
tirar la basura por todos lados”, así como la adecuación de la infraestructura
para llegar hasta el mismo.
De esta forma, el director ejecutivo espera que con las recomendaciones
se presente el estudio completo para poder someterlo a un nuevo dictamen.
Hasta que eso ocurra, ambas municipalidades podrán seguir botando basura
en ese lugar. De hecho, ninguna de las dos está entre las 23 que ya tienen
un proceso sancionatorio abierto por la cartera de Estado.
Tampoco está bajo amenaza de sanción Tonacatepeque, que también sigue
depositando a cielo abierto. Desde el MARN se justificó alegando que está
“en proceso de dar una solución como microrregión”.
ENTREVISTA JOSÉ LUIS PORRAS
Insisto, no es botadero
José Luis Porras, asesor de La Espiga, opina todo lo contrario
que el director ejecutivo del MARN, y sigue llamando relleno sanitario
al botadero de San Luis Talpa.
Según Medio Ambiente, La Espiga aún sigue siendo un
botadero a cielo abierto.
No. Claro, cielo abierto porque no hay nada techado.
El MARN es claro al afirmar que no es un relleno.
Bueno, entonces ahí está mi estudio y está en Medio
Ambiente.
Le han hecho varias observaciones.
Esas observaciones, que las mandaron a La Espiga, ya se están
cumpliendo. Yo no soy político pero si ellos dicen hagan esto,
los señores de La Espiga gastan el dinero porque de verdad va a
ser un relleno sanitario ejemplar. Insisto, es relleno sanitario.
Cuénteme los cambios que se le han hecho para que ya no sea
botadero a cielo abierto, como usted dice.
Bueno ahí están los tractores y, cuando llega un camión,
se revisa qué tipo de basura lleva, se aparta, se va poniendo en
las condiciones adecuadas y las que significan relleno, se hace relleno
y el tractor le pone las capas de tierra adecuadas y empieza a compactar
para poderlas llevar al límite que corresponde.
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