El jueves por la noche el teléfono celular de Cristian Álvarez comenzó a timbrar. El volante del FAS no reconoció el número que aparecía en la pantalla, pero decidió contestar. Al otro lado del auricular sonó la voz de Armando Contreras Palma, quien le comunicó que lo tenía en los planes para el partido contra Panamá y le preguntó si quería involucrarse en la misión. Cristian dijo sí.
Ése sí tenía sus razones específicas. “Acepté porque me gustó la seriedad con que se manejó el asunto. Me gustó que el técnico tomara en cuenta mi opinión. Además, la selección siempre da emoción”, explicó Álvarez.
Y es que las dos veces que Cristian había estado en la “selecta” con Juan Ramón Paredes había sido despachado sin que nadie le comunicara nada. La última vez fue echado con un grupo de jugadores que negociaba los viáticos. Eso no le había gustado al jugador tigrillo, pero la actitud de Contreras Palma lo convenció de regresar.
“Con el técnico anterior (Cristian ni siquiera quiso mencionar el nombre de Paredes) me pasó dos veces que me sacaron del equipo sin explicaciones, pese a que las pedía. Incluso había platicado antes y me había confirmado que estaría en el equipo y después resultaba ser mentira. No había seriedad en ese tiempo.”
El mediocampista prometió tres cosas en su regreso a la selección: “Lo que le ofrezco a mi club que es luchar, trabajar y ganarme un puesto”. Luego, Álvarez lo resumió: “Primero voy a servirle a la selección y después voy a intentar lucirme, ése es el orden”.
Cristian podría sumar su tercer partido oficial como seleccionado después de jugar de visita contra San Vicente y de local frente a Jamaica en las eliminatorias pasadas con el técnico Carlos Recinos. El volante también estuvo de reserva en la Copa de Naciones del 2001.