Mientras “el Pega” recibía su segunda tarjeta amarilla, frente a Jamaica, Emiliano Pedrozo esperaba la cita en las oficinas de Migración para que le dieran su ciudadanía.
Emiliano recibió los papeles que lo acreditan como salvadoreño justo cuando Víctor Merino quedó fuera de la selección. No se veía de dónde sacar a un sustituto para “el Pega”. ¡Qué casualidad lo de Pedrozo!
El volante del San Salvador sacó su DUI, luego su pasaporte (con algo más de dificultad) y se incorporó a los entrenamientos de la selección.
“Me sentí mal de quedar fuera, porque yo creo que venía haciendo las cosas bien y quería jugar contra Panamá”, dijo un Víctor serio.
Emiliano, con su pants azul y su maletín al hombro, iba hacia la “coaster” con su habitual seriedad: “Estoy tranquilo, porque se ha trabajado bien y el resultado se puede dar”.
El argentino-salvadoreño se metió de lleno a la selección con la nueva convocatoria, que incluía a otro mediocampista de calidad, Christian Álvarez.
Por eso es que Víctor Merino anda tan tranquilo por las calles de San Salvador: “Creo que la incorporación de Emiliano y de Christian van a ayudar mucho”.
Cuando Pedrozo fue a recibir la ciudadanía, iba acompañado de su esposa y de su hija.
Ayer, tres horas antes de que el vuelo saliera, aún no había hecho la última llamada a su esposa. “Aún tengo tres horas”, dijo.
“El Pega” aprovechó su mañana libre para pagar recibos de los servicios básicos de su hogar. Ahí viven, además, su hermana y sus dos sobrinos. “También estoy pintando mi casa”, confesó el futbolista.
Mientras Pedrozo subía al bus con tremenda sonrisa, “el Pega” hacía cola en un banco de Metrocentro. Los dos sufrirán el juego, uno en la cancha y el otro prendido del televisor, y los dos quieren ganar. No hay dudas.