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La danza de don Quijote

Marta Rosales
cultura@laprensa.com.sv

Columnista de
LA PRENSA GRÁFICA

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A las celebraciones por el 400.º aniversario de la novela “Don Quijote”, de Miguel de Cervantes, se suma un ballet que será presentado en San Salvador.

A través de estas cuatro centurias, las lecturas de “Don Quijote” han sido tantas y tan diferentes que no se puede menos que comprender a aquellos que lo han convertido en un “libro de culto”. Desde la perspectiva del humor y el entretenimiento con que fue aceptada en el siglo XVII, desde su acepción como modelo perfecto de la lengua en el siglo siguiente, hasta la connotación simbólica que adquirió en el siglo XIX, el Quijote ha conservado vigencia no solo en el campo literario, sino también en la música.

Con estilo romántico o impresionista, con alusiones nacionalistas o simplemente descriptivas, distintos compositores como Félix Mendelssohn, Richard Strauss, Mauricio Ravel o Manuel de Falla, han escrito y descrito al Quijote en la pauta musical.

Una de las obras más populares en las compañías de ballet de todo el mundo es la pieza del francés Marius Petipa (1822-1910) y del vienés Ludwig -León- Minkus (1826-1917), escrita cuando fungían como coreógrafo y compositor del Ballet Imperial Ruso, respectivamente. El ballet “Don Quijote” fue estrenado en 1869, en el teatro Bolshoi de Moscú.

Musicalmente, el tratamiento del tema se ajusta a la estética romántica de corte nacionalista, que en esta pieza se traduce en una tendencia costumbrista y en el uso de ritmos, instrumentos (castañuelas) y géneros danzarios como la jota.

A pesar de contener algunas danzas de carácter como “morena” y la “gitana”, el lenguaje musical no incorpora elementos típicos de la música gitana (escalas, giros melódicos, virtuosismo violinístico), como era usual en los compositores del romanticismo decimonónico.

El talento para escribir música de ballet es lo que más se le reconoce a Minkus, y en esta pieza lo evidencia en las escenas líricas del “sueño de don Quijote”, donde el tema alude a su amada Dulcinea, o en el vals lento de Kitri y Basilio; en los momentos de pasión y energía como la danza gitana y la morena; en las alusiones a la locura del hidalgo (teatro de marionetas) que muestran cierto carácter de tragedia.

Castañuelas, ritmos vertiginosos, percusiones efectistas y un adecuado sentido del movimiento y del espectáculo caracterizan la música del ballet “Don Quijote”, obra que la Compañía Ballet de El Salvador, bajo la dirección de Alcira Alonso, estrena hoy. Don Quijote dejará de cabalgar esta noche para sugerirnos su historia entre danzas y música. La cita es en San Salvador, no en La Mancha.



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